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7 de junio de 2013

Itene lidera el desarrollo de un nuevo envase para impulsar el consumo de frutas

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El Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene) lidera la iniciativa Easyfruit, que trabaja en una solución combinando el uso de tratamientos de mínimo procesado con el desarrollo de un envase activo para la fruta fresca cortada, que sea capaz de aumentar la vida útil de este producto entre tres y cinco días más de lo que se puede conseguir con las tecnologías actuales.

Estos tratamientos de mínimo procesado se combinarán con la liberación de compuestos activos incorporados al envase. La formulación del envase y los ingredientes activos se seleccionarán y optimizarán para cada tipo de fruta, debido a que cada una de ellas tiene un proceso específico de deterioro, y los mecanismos que le llevan a su fin de vida son diferentes.

Por tanto los tratamientos de pre-envasado y los sistemas de envase activo se dirigirán a los puntos débiles específicos de la vida útil de cada fruta envasada específica, utilizando como prototipos en este caso la piña y la naranja.

Entre otras ventajas, los resultados de Easyfruit contribuirán a abrir nuevos mercados y generar unos mejores resultados en las empresas, debido a la reducción de pérdidas por el deterioro de la fruta fresca. En el plano social, supondrá un aumento del consumo de la fruta fresca entre la población, disminuyendo las enfermedades cardiovasculares y la obesidad. Finalmente, desde un punto de vista medioambiental, permitirá la reducción de los residuos generados por la caducidad de la fruta fresca cortada envasada.

En el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene) participan: centros comerciales Carrefour y productos Landia en España, Slice Fruit (Dinamarca), Spectar (Serbia), Omniform (Bélgica) y el centro tecnológico noruego Nofima.

Interempresas - Envase y Embalaje
3 Junio 2013

31 de marzo de 2011

Brasil construirá coches con materiales extraídos de las frutas

Fibras sacadas del plátano y de la piña suplirán al acero y aluminio en la fabricación de vehículos
Brasil se prepara para revolucionar el material de buena parte de los componentes de un automóvil substituyendo el aluminio y el acero con fibras hechas de frutas, como plátano, piña o coco. Las primeras experiencias están revelando que las fibras de frutas hacen más resistente, por ejemplo, el kevlar, un compuesto usado en la fabricación de chalecos antibala y que, al mismo tiempo, resultan más ligeros.

Ahora Brasil quiere aplicar esta ventaja a la construcción de varias partes del coche como paneles, parachoques o revestimientos laterales estas fibras nanométricas de frutas. La idea está siendo estudiada por un equipo de la Universidad del Estado de São Paulo (Unesp) y han sido presentadas por Alcides Lopes Leáo, catedrático de dicha universidad durante un encuentro promovido por la Sociedad Americana de Química de los Estados Unidos.

Según el catedrático, esas fibras de frutas pueden aparentemente parecer más frágiles, pero una vez transformadas se pueden usar para reforzar plásticos comunes, que serían al mismo tiempo más sustentables. En el encuentro entre académicos brasileños y americanos puso de relieve que esas fibras de frutas son 30% veces menos pesadas y cuatro veces más resistentes.

Esas fibras de fruta, aplicadas a la automovilística, darán como resultado coches mucho más ligeros y mucho más resistentes, disminuyendo también el consumo de combustible.

Para convertir la fruta en fibras resistentes los científicos las colocan en algo parecido a una olla de presión, le añaden productos químicos, calientan esa mezcla varias veces hasta que se produce un polvo fino, que añadido al plástico común, lo convierte en un súper plástico, mucho más resistente tanto al calor como al derramamiento de líquidos como a la gasolina o los ácidos sobre el coche.

De momento dicha transformación de frutas en plástico, que es capaz de substituir hasta al acero, resulta cara aunque baste un kilo de material para conseguir 100 kilos de nuevo plástico más ligero y resistente. Según Lopes Leão, dentro de dos años ya muchos coches podrán salir al mercado con varios de sus componentes externos hechos de frutas.

En una escuela, donde la maestra ha contado el nuevo experimento científico a una clase de niños de primaria, uno de ellos exaltado preguntó: "¿Y esos coches, profesora, tendrán también olor de plátano?" "A lo mejor", respondió la maestra para no defraudar al pequeño.

Juan Arias - Rio de Janeiro
El Pais - España