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24 de agosto de 2013

El envase, clave para preservar las propiedades de los alimentos en verano

En verano las altas temperaturas afectan a los alimentos que consumimos. El calor o la mala conservación pueden provocar el crecimiento microbiano y ser la causante de algunas patologías como la gastroenteritis. La luz, el oxígeno o el tiempo, por ejemplo, son otros factores clave en el deterioro de los productos. A parte de la lógica utilización en casa del frigorífico, los envases que produce la industria tiene un papel fundamental para proteger más y mejor a los alimentos.

Las últimas tendencias se dirigen hacia los llamados envases barrera, que permiten, entre otros factores, alargar la vida útil de los alimentos, es decir, que los productos duren más en condiciones adecuadas, tanto desde el punto de vista nutritivo como sensoriales (su sabor, olor, presencia…).

El secreto está en el material del envase
Gracias a los materiales utilizados para su fabricación, el envase proporciona una especie de barrera física a factores que afectan a los alimentos (calor, oxigeno, luz), lo que permite mantener durante más tiempo y en mejores condiciones las propiedades del producto, aumentar el control del crecimiento microbiano o la oxidación. Por poner un ejemplo, para alimentos muy sensibles a oxidarse, un envase plástico puede incorporar absorbedores de oxígeno que permite prolongar su vida útil entre 13 y 21 semanas más que un envase plástico PET sin estas propiedades.

Algunas de estas tendencias se presentaron en el encuentro internacional Meetingpack celebrado en el mes de abril en Valencia: materiales más resistentes, flexibles y que permiten mejorar el sellado, o nuevos envases que atrapan el oxígeno y lo convierten en agua son algunas de las últimas novedades que se vieron.

Otros proyectos como NOVOVASE que desarrollan ainia y aimplas de forma conjunta, estudian también posibles materiales que puede utilizarse para proteger al alimento de los agentes adversos como los microorganismos, identificando además sustancias funcionales con efectos beneficiosos sobre el alimento, así como recubrimientos comestibles depositados directamente sobre el propio alimento. 

La nanotecnología, aliada para estos envases
La nanotecnología abarca toda una serie de técnicas y ciencias en las que se estudian, manipulan y producen los materiales, sustancias y dispositivos entre 1 y 100 nm. Con el devenir del tiempo, una de las tendencias en el sector del envase plástico alimentario se dirige a producir envases más ligeros, manteniendo sus propiedades intactas. Para ello, se está empezando a incorporar a tamaño nanométrico cantidades muy pequeñas de partículas a los polímeros (material plástico), que consiguen mejorar determinadas propiedades de los envases como es, por ejemplo, la barrera a los gases.

Ainia
12 Agosto 2013 

24 de agosto de 2012

Los investigadores exploran una economia bioquimica sostenible

Con cianobacterias, dióxido de carbono y luz solar, un equipo de la Universidad de Wisconsin-Madison ingenieros pretende crear una fuente alternativa sostenible de productos químicos básicos que en la actualidad se derivan de una fuente de suministro cada vez menor de combustibles fósiles.

Financiado por una donación de $ 2 millones de un programa de la National Science Foundation Emerging Frontiers in Research and Innovation , el equipo desarrollara y evaluara una estrategia de biorefinería a nivel de sistemas para el uso de métodos fotosintéticos para producir compuestos químicos. "El problema real es cómo desarrollamos una economía sostenible química", dice Brian Pfleger, profesor de UW-Madison asistente de ingeniería química y biológica y el investigador principal de la subvención.

Aunque los principales productos de las refinerías de petróleo son los combustibles como la gasolina y el combustible para aviones, aproximadamente el 20 por ciento del petróleo crudo se refina, en varios pasos complejos, de alto consumo energético , para obtener petroquimicos. Estos productos químicos impregnan nuestra vida cotidiana en productos que van desde velas y perfumes a los pañales desechables, juguetes, neumáticos y envases de plástico, entre muchos otros.

Como una alternativa al petróleo crudo, los investigadores de todo el mundo están estudiando maneras de producir combustibles y productos químicos a partir de fuentes renovables, incluida la biomasa de las plantas y las algas. Los procesos actuales de producción son de alto consumo energético y generan azúcares y aceites, que son productos "intermedios". "Luego podemos tomar esos intermedios y hacer el procesamiento tradicional, sea este biológico o químico", dice Pfleger.

Usando las cianobacterias, que sólo necesitan luz, dióxido de carbono y nutrientes simples para prosperar, el equipo de Pfleger está apuntando a un aún más eficiente, resultado sostenible. Él y sus colegas van a diseñar especies de cianobacterias de rápido crecimiento para omitir la etapa de procesamiento intermedio y directamente producir compuestos químicos modelados como el 3-hidroxipropionato, un precursor del ácido acrílico y uno de los 12 principales productos químicos que el Departamento de Energía de EUA ha identificado como bloques potenciales de una economía química sostenible.

Como parte de ese proceso, se estudiará si las biorefinerías pueden recurrir a las aguas residuales municipales para proporcionar las cianobacterias con nutrientes esenciales como el nitrógeno y el fósforo, y en el proceso, producir agua limpia adecuada para su liberación al medio ambiente. Los investigadores también crearan modelos informáticos que les permiten explorar temas relacionados con la ampliacion de los experimentos de laboratorio hacia los procesos de producción química a escala industrial.

Con estos modelos, ellos estudiaran los aspectos económicos de una industria química sostenible, teniendo en cuenta factores como el costo, la estructura de la oferta, y si un conjunto diferente de productos químicos básicos es factible. "Y eso trae de vuelta toda esta cuestión de las biorefinerías", dijo Pfleger. "¿Se puede utilizar un sistema biológico para hacer no sólo los combustibles, sino toda una serie de productos químicos diferentes?"

Renee Meiller - Phys Org
24 Agosto 2012

15 de agosto de 2011

Los colores no existen




El cielo es azul, el atardecer naranja... ¿verdad? Los colores que usted ve no son siempre los mismos que los que ve otra persona, pues percibimos el color a través de nuestro cerebro, según le explicó a la BBC el neurocientífico Beau Lotto.

El color es una de las sensaciones más simples: hasta las aguamalas detectan la luz sin siquiera tener un cerebro. Sin embargo, explicar la claridad y el color de una manera más general, es explicar cómo y por qué vemos lo que vemos.

La primera cuestión a recordar es que el color realmente no existe... al menos no en sentido literal. Las manzanas y los coches de bomberos no son rojos, el cielo y el mar no son azules y ninguna persona es objetivamente "negra" o "blanca".

Lo que existe es luz. La luz es lo real.

Se puede medir, tener y contar (de cierta manera). Pero el color no es luz. El color es completamente fabricado por nuestro cerebro.



¿De qué color son los cuadritos realmente? Siga las instrucciones al lado. ¿Cómo lo sabemos? Porque una luz puede tomar cualquier color... en nuestra mente.
He aquí un ejemplo. Mire la imagen de al lado, en la que hay cuatro cuadritos grises en la superficie superior del cubo de la izquierda y siete cuadritos grises en la superficie equivalente del cubo de la derecha.

Una vez esté convencido de que esos cuadritos físicamente son del mismo color (porque lo son), mire los cubos de abajo.

Lo que es asombroso es que ahora los cuadritos grises de la izquierda se ven azules, mientras que los mismos cuadritos grises de la derecha se ven amarillos.

Los cuadritos amarillos y azules de los dos cubos comparten la misma luz, no obstante, se ven muy distintos.
Memorias de colores

El color es posiblemente nuestra mejor creación, una que fue engendrada en base a nuestras experiencias pasadas.

Ésa es la razón por la cual vemos ilusiones ópticas, pues, cuando uno ve una imagen de algo ya visto en "la vida real" antes, el cerebro se comporta como si los objetos en las imágenes fueran igual de reales.

Si usamos experiencias pasadas para entender la luz, ¿cuán pronto podemos aprender a ver a la luz de forma diferente?

La respuesta: toma apenas unos segundos. Para demostrarlo, intente la siguiente ilusión óptica.

Primero, note -en la imagen que está abajo- que las dos escenas en el desierto tiene exactamente la misma composición de color. El cielo en ambas es azulado y el desierto, amarillento.

Sin embargo, si usted fija su vista sólo en el punto que está entre los cuadrados rojo y verde por 60 segundos, y luego mira el punto que está entre las dos escenas del desierto, los colores de las dos imágenes idénticas del desierto lo dejarán estupefacto.

Entre más enfocado esté al mirar el punto entre los cuadrados verde y rojo, mejor será la ilusión subsecuente.

Ilusión


Resultado


Las escenas del desierto cambian de color porque su cerebro incorporó su reciente historia de rojo a la derecha y verde a la izquierda, y la aplica a las imágenes de abajo, al menos por un rato.

Los dos ejemplos anteriores plantean una posibilidad intrigante. Quizás el color es más fundamental para nuestro sentido de identidad de lo que pensábamos. Y efectivamente, lo es.

No se puede olvidar que el color ha sido parte del corazón de la evolución durante millones de años.

Piense en la relación entre los insectos y las flores (las flores son de colores para su beneficio, no el nuestro), o en todos los diferentes colores de los animales y cómo o les sirve para camuflarse o para, como el pavo real, distinguirse para atraer la atención.

Piense en los colores de la ropa que tiene puesta... y por qué los está usando. Toda la industria de la moda, cosméticos y diseño se basan en el color.
¿De qué color es la felicidad?

Lo que esto significa es que nuestra percepción más simple nos ha hecho lo que somos. Más que eso, y esto es realmente asombroso, el color -acuérdese de que no existe- ha moldeado el tejido físico del mundo y ha sido el núcleo de la cultura humana.



Beau Lotto es uno de los varios científicos que parten de la pregunta que tantos nos hacemos: ¿ves lo que yo veo?

Debido a nuestra íntima relación con el color, la gente se ha estado preguntando por siglos si usted ve lo que yo veo.

La respuesta nos revelaría no sólo muchísimo acerca de cómo funciona nuestro cerebro, sino también acerca de quienes somos nosotros como individuos, así como sociedades.

Para el programa de la BBC Horizon, en mi laboratorio creamos varios experimentos únicos para un grupo de 150 personas -de distintas edades, colores, sexo y orígenes- para explorar si todos vemos los colores de la misma forma.

Lo que descubrimos nos sorprendió, aunque no hay que olvidar que nuestros hallazgos son apenas el principio de la respuesta.

En un experimento en el que se probaba la relación entre las emociones y el color, hallamos que casi todos los adultos le asignaron amarillo a la felicidad, azul a la tristeza y rojo a la furia (sorpresa y temor, que son las otras dos emociones universales no tenían un color obvio). Aunque los niños seguían la misma tendencia, sus selecciones eran mucho más mezcladas y variables.

Por otro lado, casi todo el mundo (viejo y joven) mostró una relación similar entre el color y el sonido, dándole a los tonos más bajos azul oscuro y a las notas altas amarillo brillante.

En otras palabras, la gente parece tener mapas mentales internos entre el color y otras cualidades perceptivas, como el sonido y la forma. Increíble, dado que estas relaciones no existen en la naturaleza.
Estructuras de colores



La percepción del color hace que, sin importar bajo qué luz veamos el banano, siempre nos parecerá amarillo.

En otro experimento, le pedimos al grupo ubicar 49 bloques de color en una superficie que tenía 49 espacios. Ninguna otra instrucción.

El número de imágenes posibles que se podían crear era 10 a la 62 potencia: una cantidad enorme.

Lo que es extraordinario es que la gente hizo patrones que eran muy predecibles, pues todos agruparon los colores de acuerdo a su similitud. ¿Por qué?

Porque tenemos una necesidad inherente de estructura y, en particular, de estructuras que nos son familiares, en este caso estructuras que son parecidas a las matemáticas de las imágenes en la naturaleza.

Otra prueba exploraba las bases de la visión de color, para ver si había diferencias individuales en el simple acto de detectar la luz.

Lo que descubrimos es que no sólo las mujeres son más sensibles que los hombres, sino también que las mujeres que están más en control son significativamente mejores que las que se sienten impotentes.

Un resultado notable, si uno piensa que sólo está hablando de detección de luz.

Examinamos además si el color puede alterar la sensación del paso del tiempo.

Nuestras observaciones iniciales indicaban que un minuto es más largo para los hombres que para las mujeres... unos 11 segundos más largo, en promedio.

Pero un minuto fue más largo tanto para los hombres como para las mujeres si estaban bañados de una luz roja, en vez de una azul.

Este efecto probablemente está vinculado a la excitación, dado que se sabe que el rojo y el azul producen diferentes niveles de excitación.
¿Engañados?



Las flores son de colores para su beneficio, no el nuestro.

Así que todos vemos el mundo de una forma distinta. De hecho, no tenemos otra opción, dado que nuestras experiencias son diferentes.

Pero ninguno lo ve como es.

En ese sentido, todos vivimos engañados: lo que cada uno de nosotros ve es un significado derivado de nuestras historias individuales y compartidas.

Esta realidad, quizás más que cualquier otra cosa, provee un argumento irrefutable para celebrar la diversidad, más que para conformarse por temor.

Y eso es liberador, pues saberlo le da la libertad de asumir la responsabilidad por sus percepciones futuras sobre sí mismo y sobre los demás.

Redacción - BBC Mundo
14 Agosto 2011