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28 de noviembre de 2016

Por qué las grandes petroleras siguen invirtiendo en Venezuela pese a la crisis y los riesgos

Imagen: REUTERS/Marco Bello
Las nacionalizaciones del pasado y la crisis actual han golpeado a las grandes compañías internacionales del sector, pero no hasta el punto de hacerlas renunciar a los miles de millones de dólares futuros que se esconden bajo el suelo de Venezuela.

Un ejemplo: en 2008, al año de ser expropiada y mientras mantenía una batalla jurídica contra el gobierno, una gran compañía estadounidense invertía un par de millones de dólares para comprar el sobre de información sobre la apertura de la faja del Orinoco, la zona del noreste de Venezuela donde está la mayor reserva certificada de petróleo del mundo.

"A pesar de haber sufrido confiscaciones y nacionalizaciones quizás más agresivas que las que se han producido en otros países, las empresas van a seguir invirtiendo", afirma a BBC Mundo el economista Alejandro Grisanti.

Esas reservas en el subsuelo suponen un atractivo enorme para empresas como la rusa Rosneft, la española Repsol, la estadounidense Chevron, la italiana ENI, la india ONGC y la china CNPC, entre otras.

"En la faja del Orinoco tienes empresas que representan a los diferentes países que componen el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo que da una idea de la visión estratégica y comercial de las inversiones en la faja petrolífera del Orinoco", afirma a BBC Mundo el economista Fernando Travieso, experto en la industria de hidrocarburos.

Casi todas las grandes firmas del sector tienen presencia en Venezuela. Faltan las estadounidenses ConocoPhillips y ExxonMobil, que en 2007 no aceptaron el decreto de nacionalización del gobierno de Hugo Chávez que ordenaba la formación de empresas mixtas con el sector privado en las que el gobierno tendría la mayoría.

Eso llevó a expropiaciones, litigios e indemnizaciones, ya solventados en el caso de ExxonMobil, pero aún no en el de ConocoPhillips. Las demás siguen en Venezuela, aunque no ajenas a los problemas del país.

El funcionamiento general de las compañías mixtas consiste en que el petróleo y el gas extraídos pasan a manos de PDVSA, la compañía estatal venezolana, que se encarga de la exportación y del reparto posterior de dividendos a la empresa privada.

Esos dividendos ahora tardan en llegar. Pero, ¿a qué se deben las dificultades que las compañías lamentan casi siempre en voz baja?

La respuesta es la situación de la compañía estatal PDVSA. "No puede pagar, se quedaron sin plata", afirman a BBC Mundo las fuentes anónimas, que señalan que los retrasos comenzaron con la caída de los precios del crudo a partir de 2014.

PDVSA, que niega estar en problemas, es mucho más que una petrolera. En un país en el que el crudo supone US$97 de cada US$100 que entran a Venezuela y que importa casi todo, incluidos los alimentos, la compañía es la base de la economía del Estado.

El "banco" PDVSA
Los analistas coinciden en que es un "banco" para el país. El dinero que llega del petróleo ayuda a financiar los planes sociales del gobierno de Nicolás Maduro y ahora, en tiempos de grave crisis económica, también a comprar alimentos.

Así lo reconoce la propia PDVSA, según el prospecto que la compañía mostró a inversionistas durante la reciente operación de canje de bonos que sirvió para diferir pago de deuda y aliviar el flujo de caja.

"Estamos requeridos por la ley venezolana a hacer significativas contribuciones a programas sociales", decía el documento, según el portal venezolano Prodavinci.

"Entre el 2011 y el 2015, las contribuciones sociales promediaron el 14% de nuestros ingresos (…). No podemos asegurarles que las contribuciones no vayan a aumentar en el futuro y a tener un impacto material en nuestro negocio, resultado operacional o nuestra posición de liquidez y en la capacidad de honrar compromiso financieros u otros pagos".

Esas contribuciones no son ahora tan sostenibles con la caída de los precios del petróleo, que se cifra en un 50% desde 2014.

Según los números que la petrolera estatal venezolana PDVSA reporta a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), a partir del máximo de 3,20 millones de barriles diarios (mb/d) registrados en septiembre de 2008, la producción de crudo de la estatal empezó a declinar.

A fines del año pasado era de 2,57 mb/d y en agosto de este año cayó hasta 2,33 mb/d.

Los analistas achacan este descenso a la falta de inversiones y de mantenimiento de una compañía que no sólo se dedica al petróleo.

La formula es crítica para PDVSA: menos producción, petróleo más barato y mayores contribuciones a otras partidas del Estado por la crisis. Y eso repercute en los beneficios de las grandes petroleras.

"Exposición"
La española Repsol, por ejemplo, cifró a fecha 30 de septiembre una exposición patrimonial en Venezuela de 2.300 millones de euros (US$2.476 millones).

En el ultimo informe ante el supervisor bursátil español calificó la venezolana de "una economía hiperinflacionaria".

Y al cierre del ejercicio de 2015, según los medios españoles, Repsol registró en su balance un deterioro de 408 millones de euros en Venezuela.

Las razones: "No sólo el descenso de los precios del crudo, sino también las incertidumbres asociadas a la situación económica y cambiaria en Venezuela".

Pese al riesgo, la empresa firmó a comienzos de octubre con PDVSA un acuerdo por el que la compañía española invertirá US$1.200 millones con el objetivo de "duplicar" la producción de la empresa mixta que comparten, según dijo el ministro del Petróleo y presidente de PDVSA, Eulogio del Pino.

"PDVSA les deja (a las trasnacionales) todo el esfuerzo de inversión y luego las ganancias se las reparten. Es una sociedad desigual", critica el economista Asdrúbal Oliveros en conversación con BBC Mundo.

Reservas probadas
Sin embargo, el riesgo para Repsol y para otras empresas merece la pena en un país rico en crudo y en gas.

"En Venezuela, las reservas están probadas, los costos de producción son sumamente bajos y el potencial energético es superior o igual al de Arabia Saudita, que es el principal productor del mundo", explica el experto Alejandro Grisanti a BBC Mundo.

La faja petrolera del Orinoco no sólo tiene las mayores reservas del mundo, sino que éstas se hallan a escasa profundidad, por lo que su extracción resulta fácil.

A eso hay que sumar que la infraestructura, algo deteriorada, según los críticos, ya está construida, que el clima es siempre bueno y que, pese al conflicto político entre gobierno y oposición, es un país relativamente seguro. Sobre todo si se compara con los que están en guerra de Medio Oriente y África.

Además, lo difícil es entrar en el país, por lo que una vez dentro del mercado y ya obtenidas las licencias del gobierno, conviene quedarse y evitar posibles expropiaciones, aunque ahora haya que reducir la producción y minimizar gastos.

El objetivo es "evitar seguir incurriendo en pérdidas y sostener la operaciones", opina el economista, que asegura que las petroleras están en una especie de "control de daños" a la espera de que mejoren las condiciones con el actual o con otro gobierno.

"Creo que producir petróleo en Venezuela es muy barato y sencillo. La potencialidad del país hace que se sigan quedando en Venezuela con la esperanza de una reapertura del sector petrolero", agrega el economista Alejandro Grisanti.

El factor político
Y más allá de la mayor o menor rentabilidad económica entra en juego la política. China, Rusia e India compran a través de sus petroleras deuda del gobierno de Venezuela, que a su vez otorga a estos países, por ejemplo, nuevas licencias de explotación de hidrocarburos o de minerales.

Image copyrightAFPImage captionEl presidente Nicolás Maduro recibió una espada como obsequio de parte de Igor Sechin, director ejecutivo de la rusa Rosneft.

El 7 de octubre se evidenció el valor político que tiene el petróleo en Venezuela. El presidente Nicolás Maduro e Igor Sechin, director ejecutivo de Rosneft, inauguraron en Sabaneta, la ciudad natal de Hugo Chávez, un gimnasio cubierto y una estatua de 6 metros del fallecido presidente.

Ambas obras fueron un obsequio de la petrolera estatal rusa, cuya presencia en Venezuela crece conforme se refuerzan los lazos entre Caracas y Moscú.

BBC Mundo
Foro Económico Mundial
17 Noviembre 2016

12 de octubre de 2016

Praxair Arranca una Planta de Hidrógeno en la Refinería Repsol de Perú

Praxair, Inc. (Danbury, Conn .; www.praxair.com) ha puesto en marcha una planta de hidrógeno para Repsol, uno de los mayores productores del mundo de combustibles de hidrocarburos y petroquímicos.

El nuevo reformador de metano con vapor (RMV) de 12 millones de pie3 estándar por día, está ubicada en la Refinería La Pampilla de Repsol en el Callao, cerca de Lima, Perú. Una nueva instalación Praxair adyacente a la planta de hidrógeno recuperará y purificará dióxido de carbono (CO2) generado por el RMV para la producción de CO2 líquido de grado alimenticio. El producto será usado para satisfacer la demanda del cliente en el mercado peruano.

La refinería La Pampilla produce gasolina, gas licuado de petróleo, combustible de aviación, kerosene, diesel y asfaltos, entre otros productos, para servir al mercado local. Además, la refinería de Repsol produce combustible diesel de bajo en azufre que cumple con las estrictas normas ambientales, y también se utiliza para servir a los clientes a nivel local.

"Estamos encantados de arrancar nuestra nueva planta de hidrógeno en América del Sur, que está ayudando a la Refinería La Pampilla mejorar la calidad del aire y contribuir a la salud pública y al mismo tiempo mejorar nuestra infraestructura de producción de dióxido de carbono líquido en el Perú", dijo Domingos Bulus, presidente de Praxair Sur América.

Mary Page Bailey
Chemical Engineering Magazine
04 Octubre 2016

19 de julio de 2012

Perú. Repsol ultima dar mandato para vender sus activos de GNL en Canadá, Perú y Trinidad y Tobago

MADRID, 19 (Reuters/EP)
Repsol está ultimando otorgar un mandato a un banco de inversión para la venta de sus activos de GNL en Canadá, Perú y Trinidad y Tobago, dijo el jueves una fuente conocedora de la operación.

"Repsol está ultimando un mandato para vender todos los activos de GNL. Quiere hacer una subasta que comenzaría en agosto para tener cerrada la operación después del verano", dijo una fuente financiera con conocimiento de la operación, que añadió que Goldman Sachs estaba bien posicionado para obtener la orden.

La fuente explicó que la intención del grupo es mejorar su posición financiera con la venta de activos como un gesto hacia las agencias de calificación crediticia, que han incrementado la presión sobre Repsol y tienen el 'rating' de la petrolera en el nivel mínimo de 'investment grade'.

En su plan estratégico, la petrolera ya deja bien claro que quiere mantener esta calificación de grado de inversión, crucial a la hora de acudir al mercado para colocar deuda a buen precio, y especificó un plan de venta de activos por hasta 4.500 millones hasta 2016, aunque en esta cifra ya está incluida la venta de acciones de autocartera por 1.360 millones de euros realizada en el primer trimestre de 2012.

A esto, hay que sumarle otros 540 millones de dólares que el grupo ha obtenido con la venta de activos en Chile, con unas plusvalías de 170 millones de dólares.

El grupo necesita mejorar sus finanzas después del fuerte varapalo sufrido por la expropiación de su filial argentina YPF en una controvertida decisión del Gobierno del país que la petrolera española ha recurrido ante los tribunales internacionales.

Un portavoz de Repsol no hizo comentarios a la información como tampoco lo hizo un portavoz de Goldman.

El grupo tiene tres activos de GNL, uno en Canadá, conocido como Canaport, una planta de regasificiación con una capacidad de 10 bcm (miles de millones de metros cúbicos de gas natural) anuales donde Repsol cuenta con el 75%. Además, posee activos de licuefacción en Perú, con una capacidad de 5,9 bcm al año y donde Repsol participa en un 20%.

En Trinidad y Tobago, la planta de Atlantic cuenta con una capacidad total de 21 bcm al año y Repsol participa en un 23%, según consta en la presentación del plan estratégico realizado hace semanas por la compañía.

Según diversos analistas consultados, el valor conjunto de la participación de Repsol en estos activos estaría en el entorno de los 2.000 y 3.000 millones de euros, dependiendo el tipo de valoración que se realice del activo y de los contratos asociados.

Los expertos coinciden en que Repsol podría aprovechar el apetito del mercado para este tipo de negocio, en un momento en el que la disparidad de los precios del gas natural en los distintos mercados hace atractivo el GNL, que se puede transportar fácilmente.

"Ahora es buen momento para vender GNL porque hay unos precios tan distintos del gas en los distintos continentes que hacen muy atractivas las plantas de GNL. Repsol y Gas Natural están obteniendo una alta rentabilidad de estos activos, pero lo normal es que esta situación se estabilice a medio plazo", dijo un analista que pidió el anonimato.

En 2011, el grupo obtuvo un resultado operativo de 386 millones en su división de gas natural licuado, con unas ventas de 12 bcm anuales, lo que representa un incremento del 200% en ambas variables desde 2008.

Noticias EUROPAPRESS
19 Julio 2012

Comentario personal: El golpe que le dio Argentina a Repsol ha sido muy fuerte y a esto hay que añadir el problema financiero de España que no le permite obtener una financiacion adecuada para satifacer sus necesidades de capital. Como resultado, Repsol tiene que vender sus propiedades en America Latina.
Quien las comprara? Un inversionista extranjero o uno nacional? De repente un inversionista chileno?

26 de abril de 2012

Grandes empresas de Brasil apuestan al sector de energía en el Perú

La petrolera estatal Petrobras, la petroquímica Braskem y la firma de construcción e ingeniería Odebrecht ratificaron proyectos que van desde la producción de gas natural y la construcción de un largo gasoducto hasta la edificación de una planta petroquímica en el sur peruano.

Los planes se enmarcan en la masificación del uso del gas natural a nivel local y en crear un polo petroquímico de US$16.000 millones.

Grandes empresas de Brasil elevaron este miércoles sus planes de inversión en Perú en al menos US$8.500 millones, lo que confirma la expansión de la mayor economía de América Latina en sectores clave como la explotación del gas natural y la petroquímica de su vecino.

La petrolera estatal Petrobras, la petroquímica Braskem y la firma de construcción e ingeniería Odebrecht ratificaron proyectos que van desde la producción de gas natural y la construcción de un largo gasoducto hasta la edificación de una planta petroquímica en el sur peruano.

Los planes se enmarcan en los esfuerzos del gobierno del presidente Ollanta Humala por masificar el uso del gas natural a nivel local -una promesa clave de su campaña- y crear un polo petroquímico de US$16.000 millones.
Humala, quien asumió el poder en julio, ha alentado la entrada de inversiones extranjeras para consolidar las altas tasas de crecimiento del país, que se expandiría hasta 6% este año.
Con ello, Humala ha buscado también disipar las dudas de los empresarios, quienes temían que el militar retirado revirtiera las políticas de apertura económica de Perú, un importante productor mundial de metales.

"El potencial del sur de Perú, aparte de los descubrimientos de gas, se da muchísimo también por todas las inversiones que esto trae (...) la posibilidad en Perú de hacer grandes proyectos", dijo el director presidente de Petrobras en Perú, Pedro Grijalba.

Las empresas brasileñas han apostado fuertemente a Perú en los últimos años, en los que el gigante sudamericano ha emergido como el líder indiscutido de la región y un actor clave en el escenario mundial.

En estos años, los dos países han logrado también una mayor integración física, con la construcción de una carretera que le dio a Brasil un mejor acceso a los mercados asiáticos a través del Océano Pacífico.

Gasoducto con más gas. Odebrecht dijo que la construcción del ducto de más de 1.000 kilómetros, que se extenderá desde la región andina de Cusco hasta la costa sur de Perú, demandará una inversión de unos US$5.000 millones. Previamente se había estimado un costo de unos US$3.000 millones.

El gasoducto requiere de al menos 6 billones de pies cúbicos (TCF) de gas natural, de los cuales ya tienen 3 TCF garantizados: 1,7 TCF del lote 58 de Petrobras; 1,3 TCF del lote 57, de Petrobras y la española Repsol; y 1 TCF del lote 88, del consorcio Camisea liderado por la argentina Pluspetrol.

"Se espera que en los próximos ocho o doce meses estén confirmados los 6 TCF, pero todo indica que hay mucho más gas del que se necesita", afirmó a periodistas Jorge Barata, gerente general de Odebrecht en Perú durante un foro sobre el gasoducto y la petroquímica.

Declaraciones del director presidente de Petrobras Grijalba coincidieron con el optimismo del ejecutivo de Odebrecht. Grijalba dijo que en los lotes 58 y 57 esperan hallar de 8 a 10 TCF, aunque precisó que aún deben culminar con las labores de exploración. Petrobras ya anunció en el 2010 un hallazgo de unos 1,7 billones de pies cúbicos en el lote 58, donde la empresa a través de su subsidiaria local posee el 100 por ciento del área de concesión.
En el lote 57, Petrobras está asociada con Repsol, empresa que ya anunció formalmente en el 2008 el hallazgo de unos 2 billones de pies cúbicos en ese lote.
"Nosotros creemos que en esa zona (lote 57 y 58) podemos imaginar que tenemos unos 8 TCF, o sea, vamos a explorar por 8 a 10 TCF. ¿Qué es lo que encontremos? Vamos a saber después de que perforemos", afirmó Grijalba a periodistas.
De confirmarse el descubrimiento, se sumaría a las reservas de gas natural de Camisea que ascienden a entre 11,2 y 18,6 TCF.

Fuertes inversiones. El ejecutivo precisó que, hasta el momento, Petrobras ha invertido en exploración US$400 millones, lo que podría más que duplicarse al 2016.
"En la exploración seguro que se va a duplicar, pero si entramos a una etapa de desarrollo hay que perforar pozos, hay que construir plantas", explicó Grijalba.

Por otro lado, el gasoducto de Odebrecht ayudará a desarrollar la industria petroquímica en el sur de Perú, con la presencia de varias firmas como Braskem, que tienen en carpeta un proyecto de hasta US$3.500 millones.
Braskem, la mayor petroquímica de Latinoamérica, iniciaría la construcción de la planta petroquímica local en enero del 2016, para producir 1,2 millones de toneladas de polietileno anuales desde fines del 2018, precisó el gerente de proyectos de la filial local, Jaime Quipusco.
Braskem está asociada a Petrobras en este plan petroquímico en el sur peruano.

AmericaEconomia
25/04/2012

Comentario personal: Es harto conocido que usar el gas natural para producir resinas plásticas es mucho mas rentable que quemarlo como combustible, aparte de la generación de puestos de trabajo y la mayor competitividad de los productos fabricados con estas resinas cuando existe disponibilidad local.
Otro factor coadyuvante es que ya existe una industria local basada en la utilización de resinas plásticas y principalmente, polietileno, la cual ayudara a asegurar el consumo de la producción de la planta.
En Sudamérica, existe producción de polietileno en Chile, Argentina, Brasil, Venezuela y aun así importamos resinas de otras partes.
Por otro lado, la tecnología de producción de plásticos cambia constantemente, de allí que sea importante que las plantas a instalar sean flexibles para adaptarse a nuevas condiciones de procesamiento y si fuera necesario, poder usar materias primas diferentes al gas natural en el futuro.
Esto ultimo, porque el gas natural se puede agotar y en Perú se tiene una industria sucroquímica en crecimiento que podría proporcionar el etileno necesario para el proceso de polimerización. Braskem tiene una planta en Brasil que usa como materia prima bioetileno producido a partir de la caña de azúcar.