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28 de octubre de 2012

América Latina, rezagada en tecnología, ciencia e innovación

Colombia no es ajena a esta realidad.

América Latina y el Caribe presentan un histórico rezago en innovación, ciencia y tecnología que requiere de políticas públicas y un mayor compromiso del sector privado para fomentar el desarrollo de la economía del conocimiento. Así queda reflejado en el documento 'Señales de competitividad de las Américas' de la Red Interamericana de Competitividad (RIAC), presentado durante el sexto Foro de la Competitividad de las Américas que se celebra en Cali.

El informe resume las experiencias de aplicación de los diez principios generales de la competitividad acordados en el último foro de Santo Domingo, en 2011, y analiza el panorama de la innovación en Latinoamérica y el Caribe.

En ese análisis, el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) coincidieron al resaltar el retraso de la región en cuanto a la inversión en investigación y desarrollo (I+D).

"América Latina invierte en investigación y desarrollo un porcentaje del producto interno bruto (PIB) que es menos de la cuarta parte de lo que destinan los países desarrollados", señala la Cepal.

El BID confirmó esta situación con cifras recogidas por la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT). Según los datos, en 1999 las inversiones en investigación y desarrollo de América Latina y el Caribe equivalían al 0,55 por ciento del PIB, mientras en 2009 eran del 0,69 por ciento; al tiempo que en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) aumentaron la intensidad del 2,16 por ciento al 2,40 por ciento en esos períodos.

Pero en la región también hay una brecha interna entre países, y Brasil se ubica a la cabeza de los que más invierten. En 2007, por ejemplo, el 60 por ciento de los gastos en investigación y desarrollo de toda América Latina y el Caribe los asumió Brasil con una inversión del 1,09 por ciento del PIB.

Según la Cepal, mientras en la actualidad Brasil dedica a investigación y desarrollo el 1,2 por ciento de su PIB, los países centroamericanos lo hacen tan sólo en un 0,1 por ciento. De acuerdo al BID, este escenario presenta "grandes desafíos para el Estado y plantea la necesidad de una evolución en las políticas públicas y en las capacidades institucionales para apoyar la innovación".

El predominio de las materias primas y las manufacturas en las exportaciones, un fenómeno en auge en Colombia, tampoco ayuda a propiciar un escenario industrial equilibrado que permita asumir los riesgos que acarrea la innovación.

De hecho, Juan Carlos Ramírez, jefe de la oficina de la Cepal en Colombia, alertó de que esta "reprimarización de la economía en el país tiene una fecha de caducidad y de acuerdo a la experiencia estaríamos a cinco años de que se terminara el actual boom de recursos naturales".

"Esto quiere decir que los beneficios productivos los deberíamos invertir en factores y capacidades productivas a largo plazo", agregó Ramirez.

La financiación de la investigación y desarrollo sigue concentrada en instituciones públicas del Gobierno o Universidades hasta el punto de constituir el 59 por ciento del total, frente al 35 por ciento que suponen sus contribuciones en los países de la OCDE.

Además, la cooperación del sector privado con estas instituciones es bastante deficiente, lo que complica aún más que se pueda cerrar la brecha. Una causa de ello, según el BID, puede ser el escaso reconocimiento por parte de las empresas de la importancia de la investigación para el aprendizaje y la innovación. Y a esto se le suma la brecha digital que sufre la región frente a la adopción de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en los países de la OCDE, a excepción de lo relacionado con la telefonía, según el BID.

CALI (EFE).

REDACCIÓN ELTIEMPO.COM
25 de Octubre del 2012

29 de marzo de 2012

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de comprar un negocio existente?


Si usted desea iniciar su propio negocio, el número de opciones disponibles son casi infinitas: a partir de cero, comprar una franquicia, asociación. Si usted no tiene experiencia empresarial previa, sin embargo, puede tener sentido considerar la compra de un negocio ya existente, que puede poner delante de la competencia al lanzarse directamente en el mundo de los negocios. Antes de tomar la decisión final, sin embargo, aquí están algunos de los pros y los contras de las empresas previamente establecidas y cómo lidiar con ellos.

Algunas ventajas de comprar un negocio existente incluyen:
  • La principal ventaja de comprar un negocio existente es el hecho de que todo trabajo de campo ya se ha hecho para usted. Conseguir un negocio de cero es a menudo la parte más difícil, por lo que se garantiza una ventaja sin pasar por la primera etapa. No hay necesidad de archivo de documentos, obtener permisos, y consultar con abogados.
  • Comprar un negocio existente le da la ventaja de una base de clientes establecida. La gente ya conoce el lugar, por lo que los gastos de publicidad serán menores. También evitará el período inicial de incertidumbre, atraer a los clientes con el negocio puede convertirse en un trabajo de tiempo completo en sí mismo.
  • Cuando usted compra un negocio ya existente, puede conseguir que los empleados que ya están trabajando allí puedan quedarse y trabajar para usted. Esto le permitirá emplear sus conocimientos en lugar de tener que capacitar a nuevas personas para hacerse cargo de la obra.
Algunas desventajas de comprar un negocio existente incluyen:
  • Hereda todos los problemas que se ejecutan con el negocio. Si el dueño anterior tenía problemas para atraer a nuevos clientes, pagar el alquiler o la ejecución de nuevas campañas, tendrá que lidiar con todo para arreglar las cosas antes de que puedas empezar a pensar en seguir adelante.
  • Si la empresa tiene un historial de los clientes decepcionante, también puede tener dificultades para convencer a la gente que las cosas cambiarán bajo su dirección. 
  • Comprar un negocio existente, probablemente significará una gran inversión inicial, por lo general mucho más alto que se requieren para iniciar un negocio desde cero. La inversión también tiene que estar en una suma fija, y usted no tendrá la oportunidad de pasar por el proceso en fases.
Heitkamp Espinosa, B
24 Agosto 2011


Comentario personal: La modernización del parque de maquinaria de procesamientos de plásticos presenta nuevas oportunidades para los convertidores establecidos, nuevas empresas o personas que quieren entrar en el campo de los plásticos y también para aquellos, que por diversas razones, quieren salir del campo.

26 de diciembre de 2011

El Mundial de Futbol y los Juegos Olímpicos impulsaran el crecimiento del embalaje flexible en Centro y Sudamérica

El ultimo informe regional de PCI Films Consulting echa un vistazo cercano a la dinámica del mercado del embalaje flexible de Centro y Sudamérica, identificando los motores para el crecimiento y las presiones políticas y sociales que afectan el ecosistema del embalaje flexible en toda la región. El Informe también ofrece una descripción detallada de todos los países importantes, con las categorías de negocios,  políticas, sociales y uso final consideradas junto con los principales actores en el campo de la conversión de envases flexibles.

Desde 2005, el mercado del embalaje flexible de Centro y Sur América ha crecido una media del 5,3% por año hasta US$ 4,300 millones, impulsado por las economías en crecimiento y una clase media creciente, empujando mejoras en la infraestructura de la cadena de suministro y procesamiento de alimentos. Brasil por sí solo representa alrededor del 48% de la demanda regional de envases flexibles. Si se agrega a Colombia y Argentina, esa cifra se eleva a dos tercios (67%). La industria alimentaria brasileña se describe como "moderna" bajo los estándares internacionales, por ejemplo, y el 40% de los alimentos suministrados a  la población  de 200 millones de brasileños ahora llega a través del canal de los supermercados. Esa demanda no hará sino aumentar en el período previo a los eventos globales de alto perfil como el Mundial de Fútbol FIFA 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.
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La mayor parte de la demanda de envases flexibles esta satisfecha por los productores internos, con sólo el 1% importado y el 2% exportado fuera de la región, aunque algunas materias primas, sobre todo la película PET, todavía vienen desde China y la India. Hay una producción importante de película de BOPP y PE, aunque sólo un productor regional de películas de PET. A medida que el mercado del embalaje flexible ha continuado desarrollando, ha aumentado la demanda de mayor barrera, y mejor especificación de embalaje y los convertidores locales han realizado inversiones para sustituir los volúmenes importados anteriormente. El consultor Pablo Gaster de PCI dice: "El mercado del embalaje flexible  de Centro y Sudamérica  está bien servido por la producción local por lo que cualquier convertidor multinacional todavía planeando hacer crecer su negocio en la región, haría bien en considerar la creación de alianzas con, o adquirir convertidores locales."

El Grupo norteamericano Bemis, a través de su filial Itap Bemis Ltda., es el más grande convertidor de envases flexibles presente en la región. Siendo fuerte anteriormente, fue capaz de tomar una posición más dominante con la compra de los intereses de embalaje flexible de Alcan Packaging Brasil  , y ahora la empresa tiene ventas de US$ 280 millones sólo en Brasil.
 
PCI Film Consulting prevé un crecimiento continuo en la producción de envases flexibles de los convertidores regionales en un promedio de 4,6% anual, para llegar a US$ 5,347 millones en el 2015. La propagación de la venta minorista de supermercados, el crecimiento demográfico y el creciente número de hogares unipersonales, las mujeres que trabajan y los consumidores jóvenes contribuirá al crecimiento de los envases flexibles.Hay posibilidades de que una mayor consolidación entre los productores, y las consideraciones ambientales tienden a beneficiar al embalaje flexible conforme la presión se aplique a los fabricantes para reducir los volúmenes de embalaje y los residuos post-envasado.
 
El nuevo informe, el Mercado de Envases Flexibles de Centro y Sudamérica en 2015, es una lectura esencial para cualquier inversionista o empresa de embalaje flexible considerando abastecer, invertir, expandirse en esta vibrante y dinámica área del mundo.



17 de noviembre de 2010

Invertir en tecnologías limpias: ¿Moda o buena inversión?


Según publica la revista Bloomberg BusinessWeek, utilizando créditos fiscales, préstamos a bajo tipo de interés y subvenciones, la administración Obama pretende invertir más de 50.000 millones de dólares en vehículos eléctricos, energía renovable y otra serie de proyectos de tecnologías limpias para finales de año. Semejante gasto gubernamental sin precedente también fomenta que el capital privado siga invirtiendo en el sector, ya que muchos programas federales –que incluyen devolución de impuestos, subvenciones y garantías crediticias- exigen cofinanciación privada. El ejemplo más reciente de los intereses de los inversores fue el anuncio de Google de que gastaría 200 millones de dólares en un proyecto de trasmisión de electricidad eólica cerca del Atlántico. Se espera que la totalidad del proyecto ascienda a 5.000 millones de dólares.

La inversión total de capital-riesgo en tecnologías limpias en Norteamérica, Europa, India y China entre enero y septiembre de este año ha sido 5.700 millones de dólares, ligeramente superior a los 5.600 millones de dólares invertidos en 2009 según Cleantech Group, una empresa de redes e investigación. 


Pero ¿hasta qué punto es esta rápida oleada de inversiones en tecnologías limpias una víctima de una exuberancia irracional y de la mentalidad de manada a menudo asociada a las inversiones de capital-riesgo? Más de lo que podríamos pensar, responden expertos de Wharton y miembros de la comunidad inversora, que además advierten que este aluvión de actividad no es garantía de que las inversiones en tecnologías limpias vayan a ser tan rentables como algunos predicen. “Existe el peligro de que se convierta en una moda pasajera, ya que la gente puede percibirlo como la siguiente oportunidad de oro”, dice Eric Orts, profesor de Derecho y Ética Empresarial de Wharton. “Podría haber mucho dinero tras ideas no muy buenas”. 
Esto es un tema preocupante no sólo en Estados Unidos. Por ejemplo, China también está relanzando su economía con un montón de subsidios. Entre estos se incluyen 15.000 millones de dólares para una serie de proyectos pilotos de coches eléctricos, y diversos descuentos fiscales para consumidores individuales cuando adquieren productos verdes. En opinión del columnista del New York Times Thomas Friedman, “el gobierno chino simplemente decidió su alineación ideal: 16 empresas estatales iban a abandonar el petróleo e introducirse de lleno en la futura fuente de crecimiento industrial: los coches eléctricos”. A medida que otros países se suben al tren, Orts –que también es director del programa Initiative for Global Environmental Leadership de Wharton-, se pregunta sobre la fortaleza relativa de las empresas que están respaldando las inversiones en las nuevas tecnologías limpias. 

Cosas sucias 
Expertos también señalan que los subsidios no deberían ser el único modo en que los gobiernos presten su apoyo a las tecnologías limpias. Por ejemplo, dada la indignación general a raíz del derrame de petróleo en el Golfo de México, el momento temporal podría ser perfecto para que los legisladores aumenten los impuestos al petróleo y al carbón. “Gravas las cosas sucias y automáticamente las limpias disfrutan una ventaja en precios”, dice Orts. Pero también reconoce el objetivo hercúleo de conseguir que semejante legislación se apruebe con las elecciones a la vuelta de la esquina y una intensa actividad de los lobbies en el Capitolio. 


No obstante, esto no significa que los debates deban llegar a su fin, señala Lise Dondy, presidente de Connecticut Clean Energy Fund, que promueve el desarrollo de energías limpias a expensas de los pagos que realizan los ciudadanos de dicho estado por el uso de los servicios públicos. “Este país no ha adoptado una posición en relación con el carbono, y a menos que de cierta forma se puede fijar un precio al carbono, las energías renovables acaban siendo dependientes de esos subsidios”, explica. “Es horrible para los inversores no tener una política consistente en el largo plazo”. 
Es más, “los subsidios vienen y se van”, señala Dondy. Y para ejemplo un botón: el crédito fiscal (de hasta 2.000 dólares) que se aplica al 50% de la compra de una batería de coche eléctrico, una medida federal que finaliza el 31 de diciembre. Con las elecciones al Senado y la Cámara de Representantes, es poco probable que los descuentos fiscales se renueven, lo cual podría suponer un duro golpe al desarrollo de la naciente empresa de vehículos eléctricos en el país. 


Raffi Amit, profesor de Empresa de Wharton, señala que las nuevas empresas de tecnologías limpias –a diferencia de por ejemplo las de Internet-, “precisan grandes cantidades de capital antes de proporcionar rendimientos a los inversores… Cuando los costes fijos son muy elevados, el nivel de riesgo es diferente”. No obstante, las inversiones en tecnologías limpias son muy atractivas, dice Amit, porque “el rendimiento es enorme si algunas de estas inversiones tiene éxito. Sin lugar a dudas, poco a poco iremos abandonando los combustibles fósiles para abrazar el viento, el sol y el agua”.

Tierra, viento, no fuego 
El pasado año el 10% de la electricidad consumida en Estados Unidos fue generada por fuentes renovables. La EIA (Energy Information Administration), perteneciente al Departamento de Energía, predice que la cantidad aumentará el 17% durante los próximos 25 años. Asimismo predice un incremento del 41% en la generación de energía eléctrica renovable no hidraúlica entre 2008 y 2013, mientras la capacidad instalada para generar energía eólica crece rápidamente, más del doble, desde 2008 y 2013, hasta los 50 gigavatios. Mientras, la American Solar Energy Society afirma que la energía solar por paneles –que ha crecido un 40%, hasta los 435 megavatios, de 2008 a 2009-, podría crecer entre el 50 y el 100% este año.

A la luz de estas cifras de crecimiento, la perspectiva de una legislación –o de regulaciones nuevas y más estrictas-, posiblemente consiga que el tema de la sostenibilidad siga en el candelero de las corporaciones americanas durante un largo periodo de tiempo. El senador demócrata Jeff Bingaman de Nuevo México, presidente del Senate Energy and Natural Resources Committee, introdujo una leypara reducir las emisiones generadas por los servicios públicos a principios de septiembre. Incluso sin dicha legislación, la Environmental Protection Agency sigue proponiendo otras medidas regulatorias, como por ejemplo, limitando las emisiones de las fábricas.

Según Jason Wingard, vicedecano de dirección de ejecutivos de Wharton, el interés en el sector es por sí mismo un aliciente para que las empresas mejoren sus “estrategias ecológicas” y, en consecuencia, pasa a formar parte de las agendas, creándose incluso un nuevo puesto ejecutivo: el director de sostenibilidad (CSO, chief sustainability officer). Empresas que van desde Alcoa a Cisco o DuPont ya tienen directores de sostenibilidad centrados en, entre otras cosas, cómo y cuándo invertir en tecnologías limpias. Wingard dice que Wharton está considerando lanzar un nuevo programa este año dirigido a este tipo de directivos; espera que la demanda de CSOs crezca a medida que “más y más empresas quieran poner en marcha prácticas sostenibles y deseen formar a su personal”.

Vista en el largo plazo 
El reto para empresas y para la comunidad inversora es saber discriminar y seleccionar en un entorno de publicidad exagerada para el sector. En medio de lo que considera un “fenómeno de manada”, el profesor Amit sostiene que “las inversiones en tecnologías limpias, con el ex vicepresidente al Gore y otros comprometidos, es un tema de moda. Muchas empresas están metiéndose en el tema porque es políticamente correcto. Implicarse conlleva comprometer mucho capital en un número relativamente pequeños de oportunidades de inversión”.

Y muchas de esas oportunidades depende de la dirección en la que sople el viento, ya que el capital se mueve hacia aquello de lo que la gente más habla. Ahora mismo se está hablando de los biocombustibles, dice Samhitha Udupa, analista de tecnologías limpias en Lux Research, Boston. “Ahora mismo está de moda porque todo el mundo habla del derrame de petróleo en el Golfo. Una enorme cantidad de dinero se está invirtiendo en el sector sin tener mucha idea de cuánto tiempo se necesitará antes de que estos negocios se vuelvan comercialmente viables. “Aún se están investigando sobre algunos tipos de biocombustibles; se deben probar en el laboratorio antes de que ”tenga sentido producirlos a gran escala”. Pero los inversores en tecnologías limpias quieren rendimientos en 7-10 años, cosa que no se producirá para la mayoría de estas tecnologías.

Otros proyectos de biocombustibles son bastante delicados, señala Udupa. Por ejemplo, el combustible de algas es una “gran oportunidad”, pero es una tecnología particularmente difícil de comercializar; los costes para empezar son muy elevados, el tiempo de desarrollo es largo y en la actualidad no se producen suficientes algas para biocombustibles. “Nunca será económicamente viable. Los costes son ridículos y nunca estará a la par con el petróleo”, afirma.

La revista Biofuels Digest informaba en marzo de este año que menos de 25 de las 80 empresas mundiales de algas habían mostrado un estudio de prueba de concepto a los inversores más allá de la fase de laboratorio. “Unos pocos han sido capaces de convencer a los inversores para arriesgarse e invertir 1 millón de dólares o más para pasar de la producción inicial en el laboratorio al estudio de prueba de concepto”, se podía leer. “Si un proyecto con algas no es capaz de a) demostrar y probar que su tecnología funciona a pequeña escala, y b) producir más de 1.000 toneladas de biomasa o al menos 100 galones de petróleo con sus socios, es poco probable que los inversores se fijen en ellos”.

Sin embargo, las algas han atraído grandes inversiones privadas de capital. El pasado año se firmaba un acuerdo de 10 millones de dólares entre BP y Market Biosciences, el productor de algas con base en Maryland, así como una colaboración de 600 millones de dólares entre ExxonMobil y Synthetic Genomics en La Jolla, California. Otras dos empresas de reciente creación de California, Solazyme y Sapphire Energy, han recibido inversiones por más de 100 millones de dólares para desarrollar biocombustibles a partir de las algas.

Greg Neichin, director operativo de Cleantech Group, señala que gran parte del pesimismo y precaución alrededor de las tecnologías limpias procede de “las grandes inversiones en energía solar y biocombustibles que no han tenido éxito”. Sin embargo, unas cuantas malas inversiones no deberían contaminar al resto del sector. “Caracterizar a las tecnologías limpias como una inversión monolítica es muy complicado”, dice Neichin. “Las necesidades de capital para estas empresas son muy diversas”. Las tecnologías limpias son una gran área, añade, con diversas ofertas, desde energía eólica y solar hasta software para gestión energética en viviendas y negocios. Y las inversiones relacionadas con las necesidades energéticas futuras e infraestructura acuífera son muy prometedoras, añade, aunque “no son negocios que vayan a ser rentables de la noche a la mañana”.

Mientras, no se espera que Google sea la única empresa interesada en las tecnologías limpias. “Algunos de los inversores más inteligentes del mundo”, incluyendo el presidente de Microsoft Bill Gates, el consejero delegado de Berkshire Hathaway, Warren Buffet, o el consejero delegado de Google, Eric Schmidt, “están invirtiendo en los cimientos de las tecnologías limpias”, dice Dan Becker, director deSafe Climate Campaign, que hace lobby en Washington DC para conseguir una legislación para el calentamiento global y a favor de más coches ecológicos. “Por el bien de nuestro planeta y nuestra economía, odiaría que no tuviesen razón”.