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6 de septiembre de 2013

Plantas de tratamiento de aguas, potabilizadoras y desaladoras: necesidad vs. rentabilidad

España siempre ha sufrido los problemas del clima, largos periodos de sequía que nos han hecho tomar conciencia del valor del agua. Debido a todos estos problemas, hemos conseguido que nuestro país sea reconocido como una potencia en ingeniería y construcción tanto de plantas de tratamiento de aguas como en plantas potabilizadoras; basta con ver la cantidad de desaladoras, potabilizadoras y edars (estaciones de depuración de aguas residuales) que estamos construyendo por el mundo. Citar también la labor de grandes empresas como Acciona, Dragados, Aqualia o Cadagua, sin olvidar las empresas que dan servicio a estos gigantes como ingenierías o de bienes de equipo. Asimismo, hay un gran número de empresas pequeñas y medianas que construyen por todo el mundo, incluido China.

Toda esta tecnología ha sido ya instalada en España —actualmente tenemos potabilizadoras y desaladoras con un grado de calidad espectacular—, pero el problema viene a continuación: ¿Cómo se espera amortizar estas inversiones? O mejor dicho, ¿cómo se va a hacer frente a los costes de explotación de estas grandes instalaciones?

De momento ya se están tomando medidas: actualmente el recibo del agua ya ha aumentado y se espera que aumente aún más en un futuro muy próximo. Se está hablando de aumentos del 50% del importe, y claro, ya han empezado las reacciones.

Un artículo muy interesante aparecido en blogdelagua.com hace referencia a un dato: si la Administración Pública española usara agua del grifo en vez de agua embotellada para sus reuniones, entrevistas o seminarios, se ahorrarían alrededor de 50 millones de euros anuales. Si este mismo dato lo extrapolamos al resto de la ciudadanía, significaría un ahorro considerable para las familias y permitiría la inversión en mantenimiento para dichas plantas de tratamiento.

foto

Pero, ¿hasta qué punto es amortizable por el ciudadano una inversión como la de la desaladora de El Prat de Llobregat (Barcelona), una obra que ha costado 200 millones de euros? Tal vez la respuesta es que no tiene por qué ser amortizable, ya que hay inversiones como la construcción de hospitales cuyo objetivo no es ser rentables, ya que ofrecen un servicio al ciudadano. Evidentemente, los costes de explotación tienen que asumirlos la ciudadanía, pero su construcción no puede ser considerada como un gasto a recuperar con el tiempo. 

A partir de esta reflexión, se entiende, por ejemplo, que cuando nació la Agència Catalana de l'Aigua (Aca) ya naciera deficitaria, pues el coste en infraestructuras fue enorme en su momento. Con este razonamiento no se pretende defender una gestión basada en el derroche, bien al contrario, sino en comprender que ciertas inversiones son mejoras para la calidad de vida de toda una población.

Según un estudio presentado por la ONU, cada dólar invertido en agua en una comunidad repercute en 5 dólares de ahorro aproximadamente para esa comunidad. Por ejemplo, en las ciudades donde no llega el agua potable a todos sus rincones, provoca que la mayoría de niños o mujeres tengan que desplazarse hasta las fuentes a recoger agua. Eso hace que estos niños no reciban la educación necesaria o que estas mujeres no puedan trabajar. El agua en mal estado provoca enfermedades que afectan al sistema sanitario de la comunidad, además de los problemas laborales que conlleva. Por lo tanto, ¿valoramos correctamente las inversiones que estamos realizando en tratamiento de aguas?

Desde mi opinión, hay dos problemas principales. El primero de ellos es el concepto ‘free rider’, es decir, la persona que utiliza los medios que la sociedad dispone, pero que no está dispuesto a pagar y se aprovecha de ellos, desde una carretera hasta los servicios de Internet.

Tal vez el problema principal es la educación del ciudadano. Si preguntas a cualquier persona, por ejemplo, para qué sirve una depuradora, te dirá que es para depurar el agua que bebemos. La gente no sabe que las aguas negras tienen que tratarse antes de tirarlas al río o al mar. El ciudadano sólo sabe que girando la manecilla del grifo aparece agua y no entiende que detrás de ese simple gesto hay una inversión en infraestructuras y, sobre todo, en mantenimiento. Sin embargo, todo el mundo se queja cuando no sale agua del grifo. 

Actualmente, este mismo ciudadano está pagando entre 200 y 1.000 veces más por una botella de agua comprada en un supermercado que por el agua del grifo. Un ciudadano está dispuesto a pagar 60 euros al mes por disponer de un teléfono móvil y se queja por pagar 30 euros al mes por el recibo del agua. ¿Cuántas veces hemos visto desperdiciar el agua por dejarse un grifo abierto? La gente lo desprecia porque actualmente es gratis. Puedes entrar en un bar y pedir un vaso de agua del gripo y no te cobrarán. Todo el mundo entiende que el agua es imprescindible y no se le puede negar a nadie pero, por otro lado, la mayoría de las personas no la valoran porque es gratis.

El segundo problema son los gobiernos. Los gobiernos de todos los países han comprendido la necesidad de disponer de agua de calidad; entienden que sin el agua un país no puede prosperar. Por eso, Europa ha invertido grandes cantidades de dinero en ayudar a que los países de la Unión Europea mejoraran sus redes de abastecimiento y depuración. Así, en los últimos 15 años se han construido la mayoría de potabilizadoras, desaladoras y depuradoras que actualmente tenemos en España, sin tener en cuenta las ampliaciones de las plantas más antiguas. 

En este sentido, la inversión ha sido enorme, pero ¿qué sucede a continuación? Todas estas instalaciones requieren inversiones en mantenimiento y es aquí donde los países que están afectados por la crisis empiezan a cometer grandes errores: por ejemplo, para subsanar el coste de dichas inversiones aumentan el recibo del agua, pero en cambio reducen las partidas en mantenimiento. ¿Cómo le explicas al ciudadano un aumento de su recibo y que, a la vez, la calidad del agua tratada es menor que antes? Lamentablemente, la de revisar a la baja las partidas en mantenimiento es una medida comúnmente aceptada en el sector del agua y en el sector público en general. Llegados a este punto, la responsabilidad es de los gobiernos.

David Barquet, director general de TecnoConverting
Interempresas - Quimica
30 Agosto 2013

14 de marzo de 2012

A medida que disminuye el "factor asco", las aguas residuales tratadas fluyen de los caños

SAN DIEGO - Casi escondida en las colinas del norte, el agua de la planta piloto de tratamiento aquí no parece un presagio de la revolución. Nos costó $ 13 millones, usa tecnologías establecidas desde hace tiempo y produce un millón de galones por día.
Sin embargo, la sola existencia de la planta es un triunfo sobre uno de los problemas más difíciles que enfrentan los administradores del agua de la nación: si producen agua limpia para beber de las aguas residuales, el factor asco impedirá que la gente la acepte?

Donald Miralle for The New York Times
El agua purificada fluye de un caño en una planta 
de tratamiento en San Diego. La ciudad, la cual 
una vez rechazo el enfoque  el frente de la 
oposición publica esta ahora usando agua
  residual tratada.

Con el cambio climático amenazando con reducir los suministros de agua en el suroeste de rápido crecimiento, más ciudades están considerando el potencial del agua regenerada. Un nuevo informe de la Academia Nacional de Ciencias, dijo que si las comunidades costeras utilizan procedimientos avanzados de tratamiento de efluentes que actualmente se envían al mar, se podría aumentar la cantidad de agua disponible municipal hasta en un 27 por ciento.

El éxito de San Diego, 12 años después de que su ayuntamiento retrocediera del concepto de desagüe al caño, ofrece un modelo para otros distritos teniendo en cuenta la reutilización de aguas residuales.

Durante la mayoría de las cuatro décadas a partir de 1970, el árido oeste era la región de más rápido crecimiento en el país, la población de Nevada se quintuplicó en ese periodo, mientras que Arizona casi se cuadruplicó. El continuo crecimiento demográfico, no igualado por el crecimiento en la capacidad de almacenamiento de agua, hace de esto una "nueva era en la gestión del agua en EUA", dijo el informe del grupo científico.

"Las presiones sobre los suministros de agua están cambiando prácticamente todos los aspectos de la práctica municipal de agua, industrial y agrícola", dijo ella.
En 1998, una rama de la Academia Nacional de Ciencias, el National Research Council, publicó un estudio que descubrió que la suplementación de los cursos de agua o embalses con el agua, un proceso conocido como la reutilización potable indirecta, era aceptable, aunque sólo como último recurso. Ahora, la aceptación de las aguas regeneradas para el consumo se está extendiendo, aunque lentamente.

Canalizar el agua regenerada en los suministros de agua se está considerando en una variedad de comunidades como Miami y Denver (las cuales han experimentado con la tecnología), así como en los municipios devastados por la sequía en Texas como en Big Spring. La pequeña ciudad vacacional de montaña de Cloudcroft, NM, mezcla el agua recuperada con agua de pozo local. En el norte de Virginia, el agua regenerada ha desembocado en el embalse de Occoquan durante tres décadas.

Sin embargo, sólo una décima parte del 1 por ciento de las aguas residuales municipales a nivel nacional se recicla en los suministros locales en el 2010. Sólo un puñado de sistemas reponen sus reservas o cuencas de aguas subterráneas con aguas residuales tratadas.

El más grande está en el Condado de Orange, California, a unos 100 kilómetros al norte de San Diego, donde un sistema de cuatro años de antigüedad, vuelve a llenar la cuenca de agua subterránea con 70 millones de galones de aguas residuales tratadas al día, alrededor del 20 por ciento del contenido del acuífero. Otros sitios incluyen El Paso y en algunas áreas alrededor de Los Ángeles.

Edmund Archuleta, el presidente de El Paso Water Utilities, dijo en una entrevista que su ciudad recicla todas sus aguas residuales. La mayor parte se utiliza para cosas como las instalaciones industriales de refrigeración o regar campos de juego, dijo, pero "se ha aceptado que estamos recargando un poco de esta agua en el acuífero" y en el Río Grande.

A nivel mundial, el mayor centro poblacional en adoptar la tecnología es Singapur, el hogar de cinco millones de personas. Las autoridades dicen que aproximadamente el 15 por ciento de su agua proviene de aguas residuales tratadas, comercializada como "NEWater.". La mayoría se usa para irrigación o manufactura; y algo para beber.

La tecnología original de reciclaje de aguas residuales se desarrolló en la década de 1950 - involucrando la desinfección química, el tratamiento de filtración de carbono o ambos - y está en uso en la Estación Espacial Internacional. La mayor parte del agua reciclada se utiliza en los jardines o campos de golf, en fábricas o como una barrera subterránea contra la intrusión de agua de mar.

La última iteración, en uso en el Condado de Orange, es un proceso de tres etapas que implica un menor número de productos químicos y más filtrado.

En primer lugar, las aguas residuales son filtradas a través de cadena de microfibras con orificios más pequeños que las bacterias y protozoos. Luego se pasa a través de ósmosis inversa, un proceso intensivo de energía forzando el agua a través de las membranas de plástico que eliminan la mayoría de las moléculas que no son agua. Finalmente, se dosifica con peróxido de hidrógeno y se expone a luz ultravioleta, un proceso de doble desinfección. El resultado es más o menos equivalente al agua destilada, dicen los funcionarios del Condado de Orange.

Después de recorrer la planta de US $ 481 millones en el Condado de Orange, a los visitantes se les ofrece un vaso de agua. ¿Es seguro? El nuevo análisis de la Academia Nacional sugiere que el riesgo de la reutilización potable "no parece ser más elevada, y puede ser varios órdenes de magnitud menor" que cualquier riesgo del tratamiento convencional. Actualmente no hay normas nacionales para los procesos de reutilización de agua, sólo para la calidad del agua potable.

Por supuesto, el proceso de tratamiento es mucho más caro que aprovechar el agua subterránea local - en el sur de California, cerca del 60 por ciento más, y en El Paso, cerca de cuatro veces mas. Sin embargo, para ser sostenibles, las aguas subterráneas se debe utilizar con moderación. El agua recuperada del Condado de Orange cuesta 1,80 dólares/ mil galones de agua, cuando las subvenciones regionales se incluyen. Esto es similar a lo que paga para importar ya sea agua del Río Colorado o el agua del norte de California. Sin el beneficio de los subsidios, el costo de agua reciclada era sólo el 14 por ciento menos que el agua desalinizada, que los expertos dicen que requiere de 3 a 10 veces mas de energía.

El obstáculo más grande para la aceptación del público puede ser psicológico. Carol Nemeroff, un psicólogo de la Universidad del Sur de Maine, dijo que la noción de aguas residuales tratadas "enlaza con el concepto intuitivo de contagio" y contaminación. Para superar esto, dijo, una ciudad debe "desenganchar el agua corriente de su historia." Eso resultó ser el caso en 1998 en San Diego, cuando la iniciativa del departamento de agua fue ridiculizada como "desagüe al caño" durante una ruda campaña del municipio. Los miembros del Consejo se negaron a permitir la discusión adicional de la misma.

Un sondeo de 2004 encargado por la Autoridad de Agua del Condado de San Diego, encontró que el 63 por ciento de los encuestados se opuso a la reutilización. A continuación, el departamento de agua comenzó a llegar a los clientes con grupos de discusión y reuniones públicas. Los miembros de la Surfrider Foundation, un grupo ambientalista, recordó a los residentes que casi todas las plantas de aguas residuales municipales practican la reutilización del agua de todas formas, ya que las aguas residuales vertidas tratadas son reutilizadas mas adelante.

"No es desagüe al caño. Es desagüe a tratamiento, tratamiento, tratamiento y después al caño ", dijo Belinda Smith, una voluntaria de Surfrider.

La escasez de agua y el racionamiento, sin embargo, hizo más para cambiar las actitudes. La precipitación anual de San Diego alcanza para alrededor del 15 por ciento de sus necesidades, y los administradores de la ciudad de agua estaban preocupados por las sequias que afectaron a California, y que podrían tener problemas para importar agua.

En 2009, el tercer año de una grave sequía, el alcalde Jerry Sanders, se reunió con ejecutivos de la industria de biotecnología quienes le dijeron que la escasez de agua plantea una amenaza para sus negocios. "Estaban hablando de alejarse de San Diego", dijo.

Así que el alcalde en silencio cambio de bando, y el Ayuntamiento se alineo. "Si la ciencia está detrás de usted y usted puede probar eso, creo que la gente está dispuesta a escuchar", dijo Sanders en una entrevista. "El público está preocupado por la escasez."

Marsi Steirer, el director adjunto de la agencia de servicio público de San Diego, dijo que ahora estima que en 2020 más o menos, las aguas residuales recicladas podrían ser responsables de un 7 por ciento del total de la reserva principal de la ciudad.

Algunas personas estan aun desanimadas. Virginia Soderberg, 91, presidente del Club de Jardinería de Convair en San Diego, ha llamado al agua regenerada "el fin del mundo. Yo ni siquiera quiero que mi gato la tome. "

Pero una encuesta de 2011 hecha por la agencia mostró que la oposición local a la reutilización se había reducido a 25 por ciento.

El cambio de opinión encontró la voz en la página editorial de The San Diego Union-Tribune, un antiguo oponente, en un editorial titulado "El factor asco: Supérenlo."

Ese sentimiento fue expresado en un dibujo animado en un blog de la radio pública de California que representa a un perro con la nariz metida en un inodoro.
La leyenda? "Diez millones de perros no pueden estar equivocados."


FELICITY BARRINGER - The New York Times
February 9, 2012

Comentario personal: La escasez de agua esta golpeando a Norteamérica, especialmente a los estados del oeste. Esto ha obligado a los municipios y a los ciudadanos a bajar la cabeza y dejar a un lado el argumento de que el agua tratada es asquerosa. 
Es momento de que los gobernantes peruanos tomen nota de esta situación y se curen en salud. Las aguas residuales de la costa no deben ir al mar, sino que deben tratarse y recircularse. De esta forma se podrá absorber el aumento de consumo relacionado con la industrialización, agroindustria, la construccion de edificios de viviendas. Asimismo, esto evitara también quitarle el agua, mediante desvío de curso de ríos y lagunas, a las ciudades serranas, que también derecho a manejar su desarrollo basado en el uso apropiado de su agua.

21 de septiembre de 2011

Megaciudades: el desafío de convertir los desechos en recursos

Cómo es el novedoso desarrollo alemán; el caso de la capital de Vietnam, Hanoi
Una motocicleta tras otra. El ruido se hace insoportable. En "hora pico" el aire es tan denso que a uno llega dolerle la garganta. Es la megaciudad de Hanoi (Vietnam), en un día normal de la semana. Una escena familiar en muchas otras ciudades de los llamados "países emergentes", donde crecen, incontroladas, las megaciudades de este mundo: cada día unas 160.000 personas más.

La infraestructura de estas ciudades, por lo general, no alcanza a crecer en armonía con la población -no tan rápidamente-. Cada vez se hace más difícil proveer a todos de agua potable, recolectar y depurar las aguas residuales, la basura. La cantidad de habitantes de Hanoi, la capital de Vietnam, se ha elevado a casi siete millones en los últimos años. Pero en toda la ciudad no hay ni una planta de tratamiento de aguas residuales. El líquido de sus duchas e inodoros termina -luego de un largo recorrido- en los ríos de la región y, en algún momento, seguramente en el manto freático, sin previo procesamiento.

La Universidad Técnica de Darmstadt (Alemania) ha desarrollado un concepto que debe solucionar este problema: un sistema de aguas residuales, que puede crecer conjuntamente con una megaciudad como Hanoi, que recicla las aguas negras y que, además, produce energía eléctrica a partir de excrementos. "Semicentral" llaman los científicos a su concepto. En un par de años deben surgir en la capital de Vietnam instalaciones del tamaño de un gran parqueo de autos en las que se puede lograr mucho más que el simple almacenamiento de aguas sucias.

Las negras aguas cloacales serán procesadas y transformadas en clara agua potable que retornará a las casas de la ciudad. Los lodos residuales y la basura orgánica se convertirán en corriente eléctrica en una estación de biogás. Lo que no sea aprovechable en ninguno de estos procesos acabará como abono en los campos de la región.

"Las aguas residuales no son simplemente basura para nosotros", explica el profesor Peter Cornel , que dirige el proyecto en Hanoi, "son un recurso". Sobre todo las megaciudades no pueden darse el lujo, bajo ningún concepto, de usar el agua sólo una vez, insiste Cornel. Es difícil que el manto freático a su alrededor resista tal cosa.

Lo más interesante del "Proyecto Semicentral" no es sólo el reciclaje del agua. Sus sistemas, además, son capaces de crecer con la ciudad y sus habitantes: si Hanoi vuelve a ganar 100.000 hanoienses, se agrega sencillamente una nueva estación en el nuevo barrio. "Cuando las ciudades crecen de esta forma descontrolada, hay que repensar constantemente cómo solucionar los problemas de la gente con sistemas bien distintos de los que tenemos en Europa", dice Cornel.

La Nación - Argentina
21 Setiembre 2011

9 de junio de 2011

America Latina tiene agua pero necesita mas

La revitalización de las fuentes de agua contaminada
las tasas de conexión de agua potable y saneamiento básico no siguió el mismo patrón de crecimiento del desarrollo industrial y urbano. Algunos gobiernos de la región han introducido la nueva legislación ambiental, en un intento de regular los límites de descarga de plantas de tratamiento de aguas residuales industriales y municipales y mejorar los estándares de agua potable de calidad para el consumo humano. Sin embargo, su aplicación es deficiente y en algunas regiones no existen.

La evaluación del Banco Interamericano de Desarollo es clara."Aunque América Latina y el Caribe está en camino de cumplir con las Metas de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas (MDM) con respecto a la cobertura en agua y saneamiento, la calidad de los servicios es muy deficiente y la región está muy por detrás en el tratamiento de aguas residuales", dijo.

La mayoría de las fuentes de agua tradicionales en la región, tales como ríos, lagos y aguas subterráneas están contaminadas como resultado de décadas de mala gestión pública, estatal e industrial. Su revitalización se llevará a cabo durante las próximas décadas y tendrá miles de millones de dólares en inversiones.
Brasil, por ejemplo, bajo un Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), asignó $ 25 mil millones para garantizar que todo el mundo en Brasil se tiene acceso a agua potable y el acceso a disposicion basica de residuos.

Inversiones
Durante los próximos 15 años, se espera que los países de América Latina inviertan en tecnologia de tratamiento e infraestructura básica de agua y aguas residuales. Esto será para garantizar que todos los hogares están conectados al agua, y plantas de tratamiento de aguas residuales, que el agua sea potable, y que las aguas residuales no causen problemas ambientales como la eutrofización.



Sin embargo, si algunos países de la región quieren alcanzar sus expectativas económicas, ellos necesitan incrementar el suministro de agua en el corto plazo. La desalinización es una solución adecuada para aumentar el suministro de agua y esperamos que los gobiernos y las industrias inviertan en esta tecnología en los próximos años.


Proyectos de desalinización
Perú y Chile ofrecen dos ejemplos paradigmáticos del tipo de proyectos de desalinización ocurriendo en América Latina. Ambos países están invirtiendo en plantas de desalinización para apoyar el crecimiento económico y urbano.
En Chile, el gobierno está comprometido a apoyar el sector minero en el norte del país. En consonancia con esto, la mayoría de las inversiones en proyectos de desalinización de Chile están en la región de Antofagasta en el norte del país.



En 2010, hay 10 proyectos establecidos para la desalinización.Algunos de estos proyectos ya están en construcción, mientras que otros necesitan garantizar el permiso final del gobierno chileno. Uno de los proyectos de desalinización que está actualmente en construcción es de 3500 millones dólares (345.600 m3 / d) de plantas de desalinización de agua de mar, de propiedad de Minera Escondida, una empresa minera chilena.


El proyecto de la planta desalinizadora del Valle de Copiapó es objeto de evaluación y la construcción está prevista para iniciarse en los próximos dos años. Este proyecto de $ 250 millones aumentara el suministro de agua dulce a la ciudad de Copiapo y la región de Atacama. El objetivo de este proyecto, de acuerdo con el Gobierno de Chile, es el suministro de agua para satisfacer la demanda del sector minero, los hogares, la agricultura y cualquier otro sector en la región.


En Perú, el agua suministrada por las plantas de desalinización será consumida por el sector industrial, los hogares y las plantaciones agrícolas. El presidente peruano, Alan García, considera que la desalinización de agua de mar es un objetivo nacional y nuevas plantas de desalinización se construirán en el país. En Pucusana, por ejemplo, el gobierno está patrocinando la construcción de una planta de desalinización de agua de mar de 80.000 m3 / día.


En el futuro
América Latina bien puede ser rica en agua, pero el crecimiento económico y urbano de las dos últimas décadas ha contaminado los recursos de agua dulce tradicional de muchos países. La prioridad para los gobiernos de la región es cumplir con la meta del ODM y aumentar el acceso al agua potable y saneamiento.
América Latina tiene sed de más agua. Algunas industrias y áreas urbanas simplemente no puede permitirse el lujo de sentarse y esperar a que se realicen las mejoras en la gestión del agua. Al igual que con los ejemplos de Chile y Perú, la inversión en desalinización para saciar la sed de la región es una solución que no se puede retrasar.



Nota del autor: Oscar Nuno Branco es un analista de la industria en investigación y consultoría de negocios, de Frost & Sullivan.



8 de abril de 2011

America Latina y el Agua: Crisis de Liquidez

La región tiene 65% del agua dulce del mundo, pero la mayor parte se encuentra lejos de los centros de consumo y la creciente demanda está poniendo en jaque la sustentabilidad del recurso.

“De las 210 naciones del planeta, 190 tienen escasez de agua y sólo 10 son abundantes en este recurso”, dijo un experto.

Las imágenes de barcos pesqueros de alto tonelaje oxidándose para la eternidad en medio de un inhóspito arenal, son un símbolo del fracaso de la planificación central. El mar de Aral era el cuarto lago más grande del mundo en 1960, pero un ambicioso pro-grama de irrigación de la era soviética terminó prácticamente por secarlo. Los ríos que lo alimentaban fueron desviados para irrigar cultivos de algodón, la gran apuesta económica del régimen para la república de Uzbekistán. Pero, aparte de la mala construcción de los canales de regadío, había un pequeño problema: según estimaciones de la Water Footprint Network (WFN), una ONG con sede en Holanda, para obtener una tonelada de algodón se requieren unos 3.644 m3 de agua.

Este tipo de cálculos son los que hoy tienen a los gobiernos, empresas y organismos multilaterales de cabeza buscando soluciones para cuidar un recurso que durante generaciones ha sido percibido como gratuito.

“De las 210 naciones del planeta, 190 tienen escasez de agua y sólo 10 son abundantes en este recurso”, dijo el geógrafo británico Anthony Allan, una de las grandes autoridades científicas en el tema, durante un seminario realizado en mayo en Santiago de Chile.

Y la escasez no afecta sólo a los países desérticos. El suministro global de agua es relativamente estático, pero diversos factores están creando desequilibrios regionales que se complican por el hecho de tratarse de “un commodity difícil de transportar y que no se transa fácilmente”, como recalca un informe de Merrill Lynch.
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Los expertos en la materia han acuñado una serie de conceptos para medir la disponibilidad y escasez de agua y orientar las decisiones futuras sobre cómo administrarla. El más significativo es la “huella hídrica”: el contenido de agua de un producto medido por el consumo del recurso en todas sus etapas de producción. El algodón, que virtualmente se tragó el mar de Aral, no es ni de lejos el mayor consumidor. En general, los más onerosos son las especias: vainilla, clavo de olor o nuez moscada. Pero su producción es limitada y poco significativa en comparación con el arroz, el trigo, el maíz y la soja, que representan en conjunto 53,3% del consumo hídrico de la agricultura mundial. La exportación de estos cultivos dio lugar a otro concepto importante: “el agua virtual”, acuñado por Allan, que se refiere al agua que viaja por el mundo a través de los productos exportados e importados. Según el científico, 20% del agua utilizada por la agricultura mundial viaja por el planeta.

“Es por esta razón que el rol de países como Estados Unidos y Brasil es clave. Son enormes exportadores de agua virtual a través de sus alimentos, y sus decisiones políticas en agricultura y subsidios agrícolas pueden tener un gran impacto”, dijo Allan en Santiago.

¿Podría ocurrir en América Latina, la región más rica del mundo en agua dulce, una catástrofe como la del mar de Aral? Mucho dependerá de las respectivas legislaciones y de los sistemas de gestión, incluyendo cómo utilizan y reutilizan el agua los usuarios.

CADA VEZ MÁS SED
El 97,5% del agua del planeta es salada. Del agua dulce restante, la mayor parte corresponde a glaciares, nieve y hielos eternos, lo que va dejando poco más de un tercio (reservas subterráneas o acuíferos, ríos, lagos, humedales y humedad del aire) para consumo humano directo o su utilización agrícola o industrial.

El problema es que durante el siglo XX la población se ha triplicado y el consumo de agua ha aumentado en cerca de seis veces. “Si proyectas las metas del milenio en términos de reducción de la pobreza, tenemos que hacernos la pregunta acerca de dónde sacaremos el agua para producir más carne, más leche, más verduras”, dice Rodrigo Acevedo, jefe de proyectos agroindustriales de Fundación Chile, un organismo de investigación y desarrollo.

En América Latina hay grandes ríos como el Amazonas, el Orinoco o el Magdalena, pero también reservas menos conocidas como el Acuífero Guaraní, que alberga más de 40.000 km3 de agua debajo de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil. Si a esto se suman las nieves eternas de las cordilleras y los glaciares del Cono Sur, América Latina dispone de 65% del agua dulce del mundo, según cálculos del Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP).

Sin embargo, la relación entre oferta y demanda de agua da lugar a realidades muy distintas por país. Sin contar el uso de agua potable para consumo humano, Brasil y Argentina muestran los mayores saldos de exportación acuífera, básicamente por sus gigantescos envíos de cereales y carne al resto del mundo. En el polo opuesto se ubica México, con un enorme déficit (ver recuadro). Deficitarios son también Chile, Perú y Venezuela, mientras que Colombia, Ecuador, Paraguay, Bolivia y el resto de Centroamérica tienen superávit.

“Los déficits no reflejan necesariamente una escasez de agua, sino también una matriz de comercio en la que se importan muchos productos intensivos en agua”, dice Arjen Y. Hoekstra, director científico de la WFN y uno de los creadores del concepto de huella de agua. “El caso de México es definitivamente el de una escasez significativa, que se compensa importando agua virtual de Estados Unidos y Canadá”. Otros países de la región, teniendo agua abundante, importan, sin embargo, productos intensivos en agua como carne, alimento para la ganadería o trigo.

Dada la creciente demanda, muchas fuentes de agua están sometidas a una fuerte presión y algunas se encuentran al límite de sus capacidades.

“El concepto clave es el de caudal mínimo ambiental, el que debe tener un río o un acuífero para que su situación sea sostenible en el largo plazo”, señala Erika Zárate, encargada de programas de la WFN. “Se pueden hacer todas las operaciones de extracción siempre que no se ponga en riesgo este caudal mínimo, que depende de cada fuente”.

En México el problema proviene no sólo de la presión demográfica, sino también de los patrones de utilización del agua por parte de la agricultura, que sigue demandando prácticamente la misma que hace 20 años. “Uno de los grandes retos que tenemos es mejorar nuestra capacidad de captación de lluvias y recarga de los acuíferos”, dice Vidal Garza, director de la Fundación Femsa. El ejecutivo, encargado de las políticas ambientales de uno de los mayores conglomerados industriales de América Latina, recalca la experiencia obtenida por los organismos y empresas en el centro y norte del país. “Ciudades como Monterrey, Saltillo y Tijuana se destacan por el aprovisionamiento, el trata-miento de fugas y sistemas de cobro adecuados a la realidad”.

Para el profesor José Tundisi, director del Instituto Internacional de Ecología, con sede en la ciudad paulista de São Carlos, el tratamiento y la reutilización del agua son temas pendientes en Brasil: “Faltan definiciones más claras para atraer inversiones que reduz-can la contaminación orgánica en las grandes ciudades. Sólo un 30% de las aguas son tratadas”.

Pero en ambos países ya se están construyendo enormes centrales de tratamiento, para que el agua contaminada sea reutilizada. Es el caso de la planta de Atotonilco, en el estado de Hidalgo, México, y de Aquapolo, en São Paulo. Atotonilco ha sido anunciada como la mayor planta de tratamiento de agua del mundo. Requiere de una inversión de US$ 725 millones (lo hace un consorcio en el que participa Carlos Slim) y se enmarca en el Programa de Sustentabilidad Hídrica de la Cuenca del Valle de México. Por su parte, Aquapolo (proyecto en que participan Odebrecht y la sanitaria Sabesp) proveerá de agua reciclada al polo petroquímico paulista, con lo cual grandes consumidores como Braskem (el séptimo mayor conglomerado petroquímico del mundo) bajarán su consumo de agua de primer uso.

En este contexto de creciente “estrés hídrico”, también están cobrando fuerza nuevas tecnologías para recoger agua de las lluvias y de la niebla, o para desalinizar el agua de mar. Esta última, a pesar de su mayor costo, se está utilizando cada vez más en regiones de alto estrés hídrico, como el Medio Oriente o el norte de Chile.
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SEGURIDAD HÍDRICA
Algunos ya hablan de que así como muchas guerras de los últimos 100 años han sido por el petróleo, en el futuro se darán “guerras del agua”. Para Andrei Jouravlev, experto en recursos naturales de la Cepal, se trata más bien de una exageración periodística. “En Chile hay grandes reservas de agua dulce, pero no puedes meterlas en un portaaviones y llevártelas”, dice.

Lo que está claro es que la existencia de áreas con escasez y otras con abundancia de agua debe ser analizada en el contexto mayor del comercio mundial de recursos naturales. “En América Latina hay abundancia de agua y en otras partes del mundo hay escasez, y muchas de ellas son ricas en petróleo”, dice Hoekstra, de la WFN. “Esto abre interesantes preguntas y posibilidades geopolíticas”.

Si bien el agua no puede viajar como tal, sí lo hace a través de los productos. Entonces, la ecuación ya no es sólo entre materias primas versus bienes de capital, sino entre barriles de petróleo y alimentos.

Aquí surge el tercer gran concepto, la seguridad hídrica. Las regiones y países que ya experimentan escasez están aplicando políticas específicas para asegurar el suministro. Junto con construir las mayores plantas de desalinización del mundo, Israel está controlando cuánta agua virtual exporta. “Desincentivan la exportación de productos de bajo precio internacional e intensivas en agua, como las naranjas, y estimulan la exportación de otros de alto valor”, dice el profesor Hoekstra.

Es lo que no se hizo en Uzbekistán, el segundo mayor exportador de algodón después de Estados Unidos. Se han sugerido decenas de soluciones a la muerte paulatina del mar de Aral: introducir un algodón menos intensivo en el uso de agua, mejorar los canales de irrigación, instalar represas y plantas desalinizadoras, llevar agua del Volga o del mar Caspio. Todas son carísimas. Mientras tanto, algunos empresarios locales han organizado circuitos turísticos por los lugares más pintorescos del lago… o de lo que queda de él.

* Colaboraron para esta nota Patricio Trebilcok Kelly y Juan Pablo Figueroa, de New AG International (www.newaginternational.com)


Fuente: AmericaEconomia
23.03.2011

1 de octubre de 2009

Diseñan estrategias para reutilizar las aguas residuales en municipios pequeños

miércoles, 30 de septiembre de 2009 9:03 Andalucía Innova

Un grupo de investigación de la Universidad de Cádiz (UCA), liderado por el catedrático José María Quiroga, estudia los adecuados diseño, tamaño y modo de operación de diferentes tecnologías no convencionales, y sus posibles combinaciones, para depurar las aguas procedentes de núcleos urbanos de menos de 2.000 habitantes. El objetivo de esta investigación es aplicar sus resultados a la red de pequeñas depuradoras de Andalucía.

En el estudio participan el Centro de las Nuevas Tecnologías del Agua de la Junta de Andalucía, la Agencia Andaluza del Agua y la Sociedad Estatal de la Infraestructura Agraria (SEIASA). Por su categoría de proyecto de excelencia, la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa ha dotado a este estudio con 107.000 euros.

Las tecnologías no convencionales o extensivas imitan el comportamiento de la naturaleza y necesitan poca energía. Como contrapunto a este ahorro está la necesidad de emplear unas superficies mayores. Entre los procedimientos no convencionales que pretende utilizar el equipo de Quiroga está el lagunaje (que almacena agua en pequeñas lagunas durante el tiempo necesario para que se estabilice la materia orgánica que contiene; más tarde se fermentan, se pudren y oxidan y después son consumidos por los seres vivos que las habitan, convirtiéndose en moléculas estables que forman parte de la materia viva), los humedales artificiales, los filtros de turba, el lecho bacteriano y los contactores biológicos (tratamiento industrial en el que los microorganismos responsables de la degradación de la materia orgánica se adhieren al soporte que gira en el agua a depurar) aunque "será la propia investigación la que irá marcando la pauta de trabajo", puntualiza el catedrático de la UCA.

El empleo de estas técnicas se considera una opción eficaz que, además, se ajusta al nuevo marco legislativo descrito por la directiva 91/271 sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas y el Real Decreto 1620/2007, del 7 de diciembre, que es la primera norma que establece un régimen jurídico sobre la reutilización de las aguas de las depuradoras y las calidades que deben presentar.

En Andalucía casi el 82% de los 2.759 municipios que integran la comunidad tiene una población inferior a 2.000 habitantes y, de esa cifra, en 1.758 localidades están empadronadas menos de 500 personas. Dado que la mayor parte de estos pequeños núcleos urbanos carece de sistemas de tratamiento de aguas o los que existen no está operativos, "resultará productivo establecer líneas de investigación acerca de cómo solventar el problema derivado del saneamiento del agua en estos lugares", indica Quiroga.

En 1987, la Junta de Andalucía comenzó a abordar la limpieza de las aguas grises proveniente de localidades con escasa población aplicando tecnologías no convencionales. Actualmente, existen 26 instalaciones que realizan esta labor mediante lagunaje. De ellas, el 56% se ubica en Almería. Un ejemplo es la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Mojácar-Garrucha. Los humedales artificiales también tienen su espacio dentro de la geografía andaluza como son los casos de la localidad granadina de Albondón, la pedanía algodonaleña de La Muela, en Cádiz, o la EDAR del Albergue Juvenil de Cortes de la Frontera, en Málaga.

José María Quiroga y su equipo tienen de plazo hasta 2012 para obtener resultados de este proyecto de excelencia.

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