26 de septiembre de 2016
Cómo la industria del azúcar manipuló la ciencia de la nutrición
Los documentos internos de la industria azucarera, descubiertos recientemente por un investigador en la Universidad de California en San Francisco y publicados el lunes en la revista especializada JAMA Internal Medicine, sugieren que cinco décadas de estudios acerca de la relación entre nutrición y enfermedades cardiacas, incluyendo muchas recomendaciones actuales de nutrición, pueden haber estado moldeadas por la industria azucarera durante largo tiempo.
“Fueron capaces de desviar la discusión sobre el azúcar por décadas”, dijo Stanton Glantz, un profesor de medicina de la Universidad de California en San Francisco y autor del artículo de JAMA Internal Medicine.
Los documentos muestran que un grupo comercial llamado Sugar Research Foundation, conocida ahora como la Asociación Azucarera, le pagó a tres investigadores de Harvard el equivalente a 50,000 dólares para publicar en 1967 una revisión de los estudios sobre el azúcar, la grasa y las enfermedades cardiacas. El grupo del azúcar escogió cuidadosamente los estudios que se utilizaron para la revisión y el artículo, publicado en la muy prestigiosa revista New England Journal of Medicine, minimizó el vínculo entre el azúcar y el corazón, y difamó a las grasas saturadas.
A pesar de que el tráfico de influencias develado en los documentos se remonta a casi 50 años, informes más recientes muestran que la industria continúa ejerciendo su influencia en la ciencia de la nutrición.
El año pasado, un artículo en The New York Times reveló que Coca-Cola había otorgado millones de dólares como financiamiento para investigadores que deseaban minimizar la relación entre las bebidas azucaradas y la obesidad. En junio, la Associated Press informó que los fabricantes de dulces estaban financiando estudios que aseguraban que los niños que comían dulces tendían a pesar menos que aquellos que no lo hacían.
Los científicos de Harvard y los ejecutivos azucareros con los que colaboraron ya no están vivos. Uno de los científicos que recibió dinero de la industria azucarera era el Dr. Mark Hegsted, quien se convirtió en el director de nutrición del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, donde ayudó a esbozar en 1977 el documento predecesor de las normas alimentarias del gobierno federal. El otro era el Dr. Frederick J. Stare, el jefe del Departamento de Nutrición de Harvard.
La Asociación Azucarera respondió al informe de la revista especializada JAMA con una declaración que afirma que la revisión de 1967 se publicó en una época en que las revistas médicas normalmente no solicitaban a los investigadores que divulgaran sus fuentes de financiamiento. La revista médica The New England Journal of Medicine comenzó a pedir la declaración de patrocinios en 1984.
La industria “debería haber ejercido mayor transparencia en todas sus actividades de investigación”, dijo la Asociación Azucarera. Aun así, defendió la investigación financiada por la industria por desempeñar un papel importante e informativo en el debate científico. Declaró que varias décadas de estudios han concluido que el azúcar “no tiene un papel único como causa de enfermedades cardiacas”.
Las revelaciones son importantes porque el debate sobre los daños relacionados con el azúcar y las grasas saturadas aún continúa, dijo el Dr. Glantz. Durante varias décadas, los funcionarios de la salud animaron a la gente a reducir su ingesta de grasas, lo que ocasionó que mucha gente consumiera alimentos bajos en grasa, pero con alto contenido de azúcar, los cuales son considerados por los expertos ahora como un factor clave para la crisis de obesidad.
“La industria hizo algo muy inteligente, pues las revisiones de estudios, especialmente si logras publicarlas en una revista importante, tiende a marcar la discusión científica general”, dijo.
Marion Nestle, profesor de nutrición, estudios sobre la comida y salud pública en la Universidad de Nueva York, escribió un editorial que complementa el nuevo artículo, donde señala que los documentos proporcionaron “evidencia convincente” de que la industria azucarera había iniciado las investigaciones “expresamente con el objeto de exonerar al azúcar como factor de riesgo para desarrollar enfermedades coronarias”.
“Pienso que es terrible”, dijo. “Simplemente nunca vemos ejemplos tan descarados”.
Los documentos muestran que en 1964, John Hickson, un alto ejecutivo de la industria azucarera, discutió un plan con otros miembros de la industria para cambiar la opinión pública “mediante nuestros estudios, información y programas legislativos”.
En aquella época, los estudios habían comenzado a señalar una relación entre dietas altas en azúcar y los altos niveles de enfermedades cardiacas en el país. Al mismo tiempo, otros científicos, entre ellos el famoso fisiólogo Acel Keys, investigaban una teoría rival que establecía que eran las grasas saturadas y el colesterol lo que generaba el mayor riesgo de ocasionar enfermedades del corazón.
Hickson propuso contrarrestar los descubrimientos alarmantes sobre el azúcar con una investigación patrocinada por la industria. “Después podemos publicar los datos y refutar a nuestros detractores”, escribió.
En 1965, Hickson reclutó a los investigadores de Harvard para escribir una revisión que desacreditara los estudios anti-azúcar. Les pagó un total de 6,500 dólares (que actualmente equivalen a 49,000 dólares). Hickson seleccionó los artículos que tenían que revisar y les aclaró que quería resultados a favor del azúcar.
El Dr. Hegsted de Harvard tranquilizó a los ejecutivos azucareros: “Estamos muy conscientes de su interés particular”, escribió, “y lo cubriremos tan bien como podamos”.
Por Anahad O’Connor
New York Times
14 de septiembre de 2016
12 de junio de 2013
Bonanza de la biomasa como materia prima para los plasticos
Cada vez más, muchos de los productos plásticos que usamos todos los días ya no están basadas en materias primas del petróleo . En su lugar, se hacen a partir de biomasa , tal como almidón, azúcar, maíz y otras fuentes que también resultan ser productos alimenticios. Estos compiten directamente con el suministro de alimentos. También empujan hacia arriba los precios de los alimentos.
Los científicos del proyecto BioConSept financiado por la UE están buscando fuentes alternativas de materias primas de plásticos, a partir de biomasa.
"Estamos en busca de soluciones más sostenibles, tratando de encontrar materias primas que no están en competencia directa con las cadenas alimenticias", dice Dirk Verdoes , investigador de la TNO (Organización Holandesa para la Investigación Científica Aplicada) , en Delft, quien es el coordinador del proyecto. El añade: "nos estamos preparando, y Europa en particular, para un cambio de una economía basada en los combustibles fósiles a una bioeconomía." Para ello, "estamos centrados en las llamadas materias primas de segunda generación , las cuales incluyen materiales como la celulosa de madera, aceites y grasas no comestibles y los residuos de plantas", dice Verdoes.
Una oportunidad adicional se deriva del hecho de que algunos subproductos industriales o agrícolas que tradicionalmente han sido incinerados también se pueden utilizar como una fuente de materia prima, de acuerdo con el experto industrial, Christoph Hess, director dela investigación y desarrollo en la empresa de bioplásticos sostenibles, Biotec GmbH & Co en Emmerich, Alemania. "Hay enormes cantidades de celulosa y almidones que se desechan en la industria del papel o de alimentos", dice Hess. Por ejemplo, "actualmente estamos realizando pruebas con subproductos de celulosa de la industria del papel, la cual es más o menos materia [prima] pura", añade.
La ironía es que lo que podría ser considerada la última tecnología, en realidad no es tan nueva. " Muchas de estas tecnologías son viejas tecnologías que están siendo redescubiertas , a medida que comenzamos a darnos cuenta de que tenemos que utilizar las energías renovables, y no sólo materiales de un solo uso como los combustibles fósiles", comenta Tony Longdon , director técnico de la compañía de polímeros de origen natural Biome Bioplastics en Southampton, Reino Unido.
Una pregunta clave es si las nuevas tecnologías serán lo suficientemente baratas como para competir con los actuales procesos de producción . La respuesta puede estar en la búsqueda de economías de escala, de acuerdo con el socio del proyecto, Stephen Rupp científico del Instituto Fraunhofer de ingeniería interfacial y biotecnología en Stuttgart, Alemania. Su equipo está probando un proceso para convertir materias primas hechas de lignocelulosa (componente de la madera) en los precursores de los plásticos que se pueden comparar a la fabricación de cerveza para producir grandes cantidades-hasta una tonelada- en grandes fermentadores. "Podemos producir cantidades de producto real y pruebas de calidad, lo cual permite a las industrias validar los productos, y ver si se ajusta a las líneas de productos", dice Rupp a youris.com .
Sin embargo, expertos de la industria creen que el campo tiene un largo camino por recorrer antes de alcanzar la madurez . Longdon ve el uso de materias primas que no compiten con la cadena alimenticia como comercialmente viables en el largo plazo. "Estamos interesados en la celulosa. Esta muy ampliamente disponible, existe en las zonas donde la producción de alimentos es difícil y la mayoría de los grandes bosques son gestionados ambientalmente ", dice Longdon a youris.com . "Algunas tecnologías, como la purificación enzimática de las materias primas tiene que ser desarrollada, pero estas cosas se harán", añade.
Por ahora, la falta de tecnología de purificación adecuada parece contener un mayor desarrollo del sector . Por ejemplo, BIOTEC encontró que la contaminación con proteínas es un problema cuando se investiga el uso de almidón descartadas por la industria de las papas fritas. "Las proteínas, incluso en pequeñas cantidades, crean un olor terrible en pocos días o semanas, y en la mayoría de las aplicaciones esto no es aceptable", dice Hess. Él es optimista de que el desarrollo de tecnologías de purificación, tales como el uso de enzimas, va a cambiar las cosas. Y concluye: " Veo grandes oportunidades en los materiales de la corriente secundaria. "
Alexander Hellemans - Youris.com
25 de marzo de 2012
Industrializacion del azucar
Entendemos que a Nicaragua le podría convenir exportar a Perú en lugar de buscar mercados mas lejanos y también podríamos pensar que, hasta que se llegue a un acuerdo en Bolivia, se podría importar los excedentes de caña bolivianos.
De esta forma, podríamos usar el azúcar nicaragüense para consumo local y usar mas caña producida localmente para producir bioetanol, bioacetato de etilo, biobutanol, productos con mayor valor agregado que podrían exportarse tal cual, o también servir de base para una sucroquímica mas avanzada.
Ahora bien, tenemos la capacidad de molienda necesaria para procesar mas caña? Vale la pena invertir en mayor capacidad? Tenemos que invertir en tecnología avanzada para producir productos químicos en vez de concentrarnos en el azúcar que es un producto de alto volumen pero poco valor.
Obtener polietileno a partir del etanol es un apuesta grande que requiere también muy grandes cantidades de caña y un flujo masivo de inversion, los cuales posiblemente nos tome mas tiempo alcanzar. Este es el enfoque de gigante que tiene Brasil para desincentivar la entrada de posibles competidores.
Sin embargo, este es el tipo de raciocinio que tendríamos que usar si queremos acercarnos a Colombia y Brasil, quienes lideran la industria azucarera sudamericana actualmente.
28 de septiembre de 2011
Bloques químicos intermedios a partir de materias primas renovables
La demanda de estos productos químicos de base biológica-a diferencia de la demanda de biocombustibles - no esta impulsada por la regulación. En la actualidad, ningún mandato o incentivo del gobierno explícitamente promueve la sustitución de sustancias químicas de fuentes renovables por sus homólogos basados en combustibles fósiles. El interés de los clientes en los materiales de fuentes renovables, especialmente en el área de empaque, es el motor de la demanda primaria.Muchas empresas, si no la mayoría de los que cotizan en bolsa ya miden su impacto sobre el medio ambiente y asumen la responsabilidad de lograr los objetivos de sostenibilidad, tales como la reducción del consumo de combustibles fósiles o la eliminación del uso de materiales problemáticos. Además, varias empresas de alto perfil han hecho un compromiso público con el uso de materiales de fuentes renovables tales como ingredientes y materiales de embalaje.
Las innovaciones de envasado de alto perfil, tales como botellas de bebidas a partir de biopolietileno o de tereftalato de polietileno (PET) parcialmente biobasado estan creando mercados de origen renovable para componentes químicos básicos.
El pensamiento de los clientes acerca de los materiales de fuentes renovables esta evolucionando conforme la gama de productos químicos de base biológica se expande y crece la familiaridad del comprador con el análisis del ciclo de vida (un método estándar de evaluación de impacto ambiental). El análisis del ciclo de vida es un método estándar para evaluar el impacto ambiental de una cadena de suministro. Las mediciones clave incluyen las emisiones de gases de efecto invernadero (o potencial de calentamiento global) y el uso de energía no renovables. El análisis de la cuna a la puerta (o eco-perfil) mide el impacto medioambiental del producto, desde las materias primas hasta la puerta de la fábrica, el análisis de la cuna a la tumba mide su impacto ambiental en uso (como componente de un producto formulado o como pieza moldeada de plástico, por ejemplo) y en el final de la vida.
El acceso a materiales hechos de plantas con precios competitivos es una fuente clave de ventaja competitiva para los productores de sustancias químicas de fuentes renovables. Como resultado, los fabricantes de productos bioquímicos se concentran en los países con abundantes recursos agrícolas, incluyendo el sur de Brasil y el Medio Oeste de EUA. Las regiones como el Medio Oriente, que son ricos en petróleo y gas natural, pero pobre en recursos agrícolas, tienen un rol pequeño en el sector bioquímico (en contraste con su importancia en la industria química convencional).
Los siguientes factores influyen en la evolución del sector bioquímico.
- El apoyo del gobierno de los biocombustibles en general y el biodiesel en particular.
- Los avances en la tecnología del diésel renovable.
- Restricciones en el uso de cultivos alimentarios para el combustible y otros usos no alimentarios.
- Los avances en la tecnología de materias primas celulósicas.
- Las actitudes públicas hacia los organismos genéticamente modificados.
- El desarrollo de las tecnologías de proceso mejoradas que reducen los costos de producción de bioquímicos.
- Aplicaciones y desarrollo de mercados para nuevos usos finales.
- Calificación de los sustitutos de los productos químicos convencionales.
09 2011
12 de diciembre de 2009
Una nueva forma de hacer Butanodiol del azucar
El proceso a escala costo eficiente, se produce directamente el BDO en un caldo de fermentacion de azucares por cepas de bacterias que son tolerantes a las concentraciones fijadas comercialmente. Se han obtenido el rendimiento y velocidad necesarias a escala comercial de produccion de BDO. El proximo año se llevaran a cabo las operaciones en una planta de demostracion con una capacidad esperada de 1 TM/dia. Cuando la validacion de la planta de demostracion se complete, Genomatica planea comercializar el proceso mediante asociaciones.
El 1,4 butanodiol se usa en la producción de tetrahidrofurano, resinas de tereftalato de polibutileno (PBT), gama-butirolactona, poliuretanos, como solvente, materia prima para productos farmacéuticos, resinas, etc.
Fuente: Chemical Engineering, July 2009, p. 19.
25 de agosto de 2008
Polietileno a partir del azucar en Brasil
En el año 2011, Brasil se convertirá en el primer país que cuente con una planta industrial de producción de polietileno a partir de caña de azúcar, reemplazando el uso de hidrocarburos por esta materia prima renovable. Como resultado de la asociación entre la multinacional Dow Chemical y la brasileña Crystalsev, la planta a construirse producirá 350 mil toneladas de polietileno -el plástico de mayor uso en el mundo- bajo un esquema de ahorro de emisiones y aprovechamiento de energía, que permitirá a la planta ser energéticamente autosuficiente reduciendo la contaminación atmosférica del proceso.
“El crecimiento de productividad, de eficiencia del cultivo de la caña, asociado con el crecimiento en los precios del petróleo, junto a la tendencia a escasez (de hidrocarburos) hacen que este proyecto sea hoy una alternativa competitiva”, dice Roberto Pereira, líder del proyecto en Dow.
Y es que mientras que el precio del barril del petróleo oscila los 130 dólares, el etanol cuesta en Brasil 70 dólares por barril, además de que se prevé que la disponibilidad de nafta y gas base hoy de los plásticos producidos en la región andina- disminuya hasta en 40 por ciento en los próximos años. Por eso, Dow no es la única empresa que apuesta por un modelo de producción a gran escala con materia prima renovable.
La brasileña Braskem -que presume haber obtenido el primer certificado de polietileno “verde” en el mundo, también llevará a lo industrial la producción de plásticos a partir de caña. La compañía de plásticos más grande de América Latina está construyendo su propia planta en el Sureste brasileño, cuya actividad arrancará en 2010.
PRODUCCIÓNGracias a estas y otras iniciativas, se espera que Brasil, - el octavo productor mundial de plásticos hechos con petróleo-, fabrique el 10 por ciento de este producto con caña de azúcar para 2012, según reportó la revista Business Week, que ha seguido de cerca el desarrollo del mercado de bioplásticos en los últimos años.
Con tecnología propia, Dow y Braskem convertirán el etanol de la caña en etileno buscando las mayores eficiencias y conservando las propiedades mecánicas y biológicas de los plásticos tradicionales, de modo que sus clientes no noten la diferencia al fabricar productos acabados como bolsas, envases, pañales y otros.
Por ahora, dice Pereira, Dow no proyecta modificar las características finales de sus plásticos -no lo harán biodegradable, por ejemplo-, para reducir la contaminación.
“El plástico obtenido es idéntico al que se produce con hidrocarburos”, explica. La visión de la multinacional, en cambio, está en promover el aumento del ciclo de vida de los productos incentivando su reciclaje en el consumidor final.
SUSTITUCIÓN DE HIDROCARBUROSInsertos en un negocio global de 350 mil millones de dólares por año, los plásticos usan el 9 por ciento de la producción mundial de petróleo. Sin embargo, la sustitución de éste por fuentes renovables para obtener estos polímeros se ve aún lejana. El plástico orgánico que Dow y la empresa brasileña Braskem piensan producir para 2012 representará apenas el 1 por ciento de la demanda mundial de plásticos.
Dow, por ejemplo, produce al año 68 mil millones de toneladas de polietileno, por lo que la producción con caña representa un porcentaje ínfimo del total. “Es cierto que de (la producción de) Dow a escala mundial esto es insignificante. (Pero) la participación es importante en la región si consideramos que el mercado total de Brasil es de 6 millones de toneladas anuales”, argumenta Pereira.
El beneficio ambiental, dice, está en ofrecer un producto que ahorra en su producción más de 700 mil toneladas de dióxido de carbono por año -Dow espera inscribir el proyecto en el Mecanismo de Desarrollo Limpio- logrando la autosuficiencia en el consumo eléctrico de la planta.
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/374358.producen-plastico-a-partir-del-azucar.html23 de enero de 2008
La caña de azucar y el alcohol en el Peru
Hagamos unas precisiones respecto al azúcar y el alcohol.
EUA produce etanol de maíz porque no tiene alta producción de caña de azúcar. El maíz es un componente importante de la dieta humana y al haberse abierto un mercado adicional muy rentable, entonces la demanda presiona los precios. Por tanto, el precio de exportación del maíz para el resto del mundo, entre ellos Perú, ha subido. En un país en desarrollo como el nuestro, esto suena a tragedia.
Perú y Brasil son grandes productores de caña de azúcar, teniendo Perú la ventaja de mejores suelos para este cultivo, lo cual mejora el rendimiento por hectárea. Brasil, desde los setentas, inicio el desarrollo del etanol, para cubrir sus deficiencias de liquidez monetaria para comprar petróleo. Después de más de 30 años, Brasil es una potencia mundial en producción y exportación de alcohol para combustible de motores de combustión interna.
El Perú, a su vez, fue un gran productor de caña de azúcar, hasta que este proceso fue interrumpido por la reforma agraria de fines de los sesentas. El azúcar producido se vendía a EUA a precios fijados por ellos y por el mercado mundial. Si bien no era el negocio mas rentable, si cumplía con generar buenos trabajos tanto en el norte, centro y sur de la costa peruana. Ahora, que se han privatizado la mayoría de las ex - cooperativas azucareras, estas están reconfigurando su esquema productivo para maximizar la producción de etanol. Esto esta generando nuevamente trabajos en la costa norte. Más aun, ahora también se puede usar la fibra del bagazo para darle mayor valor agregado y fabricar envases biodegradables. Se puede usar también el alcohol para hacer sucroquímica. El alcohol etílico se puede convertir en etileno y después polimerizar a polietileno. Ya lo hizo antes la Grace Chemical cuando operaba su planta de Paramonga, en los años setentas. Dow Chemical lo hará nuevamente en Brasil en los próximos años y ya anuncio la construcción de su planta.
Por tanto, el azúcar puede ayudar a hacer industria en el Peru y puede ofrecer más alternativas de producción que el alcohol para combustible. De esta manera, nos podremos escapara de tener el destino, temido por muchos, de ser colonia de EUA.
